Muchas amenazas, muchos misiles sin explotar, mucho miedo, hasta que el jueves 24 de febrero, el aburrimiento se descongeló y se presentó el horror. Pasó lo que tenía que pasar. La poderosa Rusia, con su ejército de más de 800 mil hombres, y Ucrania, con menos de 300 mil. Las perfectas asimetrías, el mismo despropósito que hace que la frenética oscuridad avance. La misma condena que no permite que se disuelva el pasado cuando todos creíamos que estaba superado.
Ya lo decía el teólogo francés Sebastián Castellio: “La posteridad no podrá creer que, después de que ya se hubiera hecho la luz, hayamos tenido que vivir de nuevo en medio de tan densa oscuridad”. Hace rato, meses, años, siglos que el hombre se ha ratificado en su cueva platónica. Desde allí balbucea sus posibilidades de crecer, pero no crece, de sanar, pero no sana, de armonizar, pero no armoniza.
«Hasta ahora la aventura bélica, porque ha
habido una guerra antes de la guerra, ha dejado
al menos 14 mil muertes desde el 2014»
Quisiéramos que no fuera una guerra más, pero ¿lo será? Desconocemos su alcance, su esplendor, ese hasta dónde avanzará, o si estamos en la ruta de un conflicto aún más espectacular, la danza de las bombas atómicas, un estallido mundial. Hasta ahora la aventura bélica, porque ha habido una guerra antes de la guerra, ha dejado al menos 14 mil muertes desde el 2014, cuando los rusos ocuparon, violando todo tipo de soberanía, los territorios de Donetsk y Luhansk, de la región del Donbás, al este de Ucrania.
Enfrentados a una hostilidad de baja intensidad, o más bien, un modelo de guerra fría, donde las opciones de invadir se habían convertido en un absurdo fruto hermenéutico. Porque, después de todo, la maldad ha sabido situarse, arrimarse a ciertos escondrijos, desde donde fecunda sus anhelos. Se comprende que la esencia de la vida es devorarse a sí misma, pero la guerra supone un mecanismo consciente de barbarie, de pastosa frecuencia.
«Holodomor es un término derivado de las
palabras ucranianas hólod, que significa hambre,
y mor, que expresa exterminio…»
Y este episodio no puede sino hacernos recordar uno de los momentos más infelices de la humanidad, el Holodomor, cuyos ejecutores, han sabido heredar la maldad, y esta se ha envuelto en las sedas ideológicas, y con el apoyo del canon, las academias, y medios de comunicación, ha sido deliberadamente ocultada, pero nada más asombroso que la verdad.
Fue el genocidio contra el pueblo ucraniano entre 1932 y 1933. Holodomor es un término derivado de las palabras ucranianas hólod, que significa hambre, y mor, que expresa exterminio. El régimen bolchevique de la Unión Soviética, dirigido por Stalin, asesinó a más de 7,5 millones de ucranianos, un crimen colectivo que, por su crueldad, cinismo y métodos empleados, no tiene analogías en la historia contemporánea.
El Holodomor fue una organización premeditada, con la finalidad de hacer padecer hambre, artificialmente provocada para la destrucción física, total o parcial. Aunque esta colectivización del hambre también se centró en toda Rusia, en la época de Stalin (que provocó más de 28 millones de muertos) el acecho, la intencionalidad y magnitud que se desató contra Ucrania fue devastador.
El libro Hambruna roja, la guerra de Stalin contra Ucrania, (2019) escrito por Anne Applebaum, periodista e historiadora estadounidense, pone al descubierto el ensañamiento contra los ucranianos. “La sovietización de Ucrania no comenzó con la hambruna ni acabó con ella. Los arrestos de intelectuales y líderes ucranianos continuaron en la década de 1930. Durante más de medio siglo, los sucesivos dirigentes soviéticos siguieron rebatiendo con dureza cualquier expresión de nacionalismo ucraniano, ya fuesen los levantamientos de la posguerra o la disidencia de la década de 1980”.
Las palabras de Applebaum definen el hundimiento del valor de la vida humana en la actual Ucrania. Ahora que Putin semeja a Stalin o Hitler, su maniobra guerrerista no puede ser más aterradora. Y todo el contexto bélico, además, aderezado con otros tejidos – las tres cuartas partes del gas que importan las naciones europeas, proviene de Rusia– que convierten el combate en el peor de los escenarios, habida cuenta de la memoria reciente que parece no dejar espacio a la esperanza.
Con todo el aparato democrático con que cuenta Europa, con toda la imagen de la ONU, el peso de la Otan, nada es tan vigoroso como los dictados de la inconsciencia. Putin, de alguna manera, también le ha declarado la guerra a Europa. Se trata de una fase inicial para medir la reacción de la opinión internacional. Su interés imperial y de conquista, no cejará con una tirada de dados. La escala de la crueldad es impensable.
Fuentes consultadas: -Holodomor, el genocidio del pueblo ucraniano. Fundación benéfica Internacional “Ucrania 3000”. -Hambruna roja. Applenbaum, Anne. 2019. -BBCMundo, Vector de Fondo creado por flatart – www.freepik.es


Lamento mucho lo que sucede en Ucrania. Tantos intereses establecidos: Han mantenido un temeroso silencio, evitando herir susceptibilidades…
Que tristeza…..la humanidad sigue girando una y otra vez en la rueda del karma! Hay que evacuar este planeta, no queda de otra…. Ya no hay pais libre de polvo y paja. Seguir creando Luz que alumbre un camino de fe y esperanza para los hombres de buena Voluntad!
Qué situación tan aterradora, solo eso nos faltaba para seguir con el miedo que la pandemia y demás revueltas a nivel mundial han desatado.
Está guerra al igual que las anteriores, no es un teatro más montada por los dueños del mundo, los Rothschild ? Si es así y yo lo creo, porque no lo dicen, lo escriben….
«… la guerra supone un mecanismo consciente de barbarie, de pastosa frecuencia.»
Sólo puedo expresar vergüenza e impotencia.
Que Dios permita que no se extienda en tiempo e intensidad.
Y toca pedir…por los seres que sólo quieren vivir sus vidas en Armonía.
OM NAMAHA SHIVAYA
Hambre y Exterminio! qué lástima! Que pena que la Oscuridad invada cada día más al Mundo!, todo por ansias de Poder y por el de Dominio total del Mundo, Esperemos que no se agrave más y llegue la Paz. ONS 🙏💥
Parece simple el relato histórico, sinembargo detrás de ello está como motivación intereses económicos y políticos de control no solo de los rusos sino de Estados Unidos y el bloque occidental, además de los vendedores de armas que son los que más lucran con el dolor. Vivir en paz ya no le parece una opción a esta humanidad, se perdió la memoria y la brújula