Aleksander Isaakovich “Shura” Cherkassky, pianista ucraniano-estadounidense, nació el 7 de octubre de 1911 en Odessa, Imperio Ruso. Comenzó a estudiar piano con su madre y cuando la familia emigró a los EEUU, siendo él aún pequeño, continuó formándose con el maestro Joseph Hofmann en el Instituto de Música Curtis, Filadelfia. Comenzó a ofrecer conciertos desde temprana edad, debutó a los 11 años con la Sinfónica de Nueva York y a los 13 tocó en la Casa Blanca.
Inició sus presentaciones en el extranjero (1928) en SudÁfrica y Australia. En 1940 se mudó a California donde tocó bajo la dirección de Sir John Barbirolli y Leopold Stokowsi, llegando a participar en la banda sonora de la película “Engaño” (1946) con la sonata Appassionata de Beethoven. Su carrera despegó en esos años, cuando los grandes pianistas de finales del siglo XIX desaparecían y Cherkassky se convirtió en uno de los últimos intérpretes del repertorio romántico.
Obtuvo gran éxito en Alemania y Austria (1946), especialmente con la “Rapsodia sobre un tema de Paganini” de Rajmáninov, presentándose frecuentemente en el Festival de Salzburgo. Asimismo, se popularizó en Londres tras su recital en el Wigmore Hall (1957). Las giras continuaron en Europa, en Rusia y Japón. Su discografía supera la treintena de álbumes (20’- 1995) con varios sellos, entre ellos DECCA, RCA, Víctor y Vox.
Tras establecerse en Londres (1946), regresó a Nueva York para ofrecer conciertos y recitales, en 1986 el teatro 92nd Street Y lo honró creando el Shura Cherkassky Recital Award y en 1991 celebró sus 80 años tocando en el Carnegie Hall.
Considerado uno de los últimos virtuosos de la escuela romántica, con un toque sensible y a la vez moderno, deleitó a numerosos y variados públicos tocando hasta los 83 años.
Falleció el 27 de diciembre de 1995 en Londres.
Fotografía: https://ivoryclassics.com/cdn/shop/products/booklet_Page_12_447583cf-f895-42ae-99e5-0fe7c0f70679.jpg?v=1623206469&width=1445.


Qué ironía que el artículo sobre Shura Cherkassky, un pianista que tocaría hasta los 83 años, termine con una invitación a hacer login y recordar contraseña… ¡menuda presión para olvidar todo sobre virtuosismo! 😄 Mientras leemos sobre el genio en la Casa Blanca, solo pensamos en si nuestra propia contraseña es más memorable que la Rapsodia sobre un tema de Paganini. Al menos Cherkassky no tendría que preocuparse por el bloqueo de cuenta después de su concierto de 1991 en Carnegie Hall. ¡Qué lujo!