La idea de autoridad, viene arraigada a una persona, razón por la cual cualquier tipo de acercamiento a este concepto obligadamente conlleva el tener que diagramar o esbozar las características de una persona que pueda tener autoridad. Bajo el mismo criterio de análisis semántico, ¿autoridad es una característica, atributo o potestad entregada?
Durante el desarrollo de la humanidad se ha visto un claro desarrollo (evolutivo e involutivo) de los sistemas humanos de autoridad. Teniendo desde la época de los nómadas, (cazadores y recolectores) donde primaba el sobrevivir, no existía una estructura centrada de autoridad1 y con el paso de los siglos con el descubrimiento de la agricultura las formas de las sociedades cambian radicalmente y comienzan a crearse estructuras de autoridad para mejorar las interacciones de las poblaciones. Con esto llegamos a la época de las monarquías y posteriormente a lo hoy denominado democracia, con todos los atributos que ya podemos saber o imaginar.
A pesar de que el sistema de autoridad fue una necesidad, la autoridad se puede considerar que no era potestad de una sola persona, en culturas primitivas existían al menos 2 figuras de autoridad, una autoridad administrativa (política y económica) y una autoridad moral (religiosa ética y tal vez espiritual).
Esta segunda forma de autoridad moral, se ve definida dentro de las cualidades y competencias de un chamán2, quien muchas veces tenía mayor acercamiento a la población y por ende llega a tener mayor influencia en la gente por su cercanía, pues se entendía que el chamán tiene el conocimiento para liberar el alma. En los términos de la cultura occidental, se prefiere el uso del término sacerdocio, por herencia de las tradiciones judías3, y basándonos en lo descrito anteriormente, el sacerdocio acompañaba a la autoridad administrativa, para definir las políticas morales. Como legado de esto tenemos la masificación de la religión como política moral de la población ejerciendo autoridad sobre las personas. Mientras que nuestra “evolucionada”, democracia nos permite escoger a nuestras autoridades políticas.
La forma en la que las autoridades morales se desarrollaban, tanto en el chamanismo como en el sacerdocio, se daba por la selección de un linaje, el paso por un rito de iniciación, años de preparación y el alcance de un logro espiritual.
Una forma idéntica al camino iniciático de las escuelas o senderos espirituales de conciencia que buscan la liberación del ser. Lastimosamente estas figuras de autoridad que desde su origen tenían una característica espiritual, con el paso de los siglos fueron tergiversadas por las figuras del poder político de la época, dejando se ser personas de un linaje y logró espiritual, para ser solo instrumentos utilizados por el poder político, manteniendo una autoridad que no les correspondía y cumpliendo de la forma más servil al poder político de turno, se puede entender esto con todo el nacimiento del imperio Católico Romano y toda la sucesión de los papas durante la edad media.
Al día de hoy estos personajes, que representan a la autoridad, han perdido credibilidad en gran parte de las personas, y por consecuencia generaron un desconocimiento de la autoridad que podrían representar y que termina siendo una forma de negar a quienes si tienen esas características de autoridad espiritual.
En los caminos iniciáticos la figura de la autoridad espiritual tiene la forma del gurú, el Gurú Guita (estrofa 17) apropiadamente describe al gurú como el “disipador de la oscuridad” (de la raíz sánscrita gu, oscuridad, y ru, aquello que disipa).
Paramahansa Yogananda lo describe como: “a quien Dios le ha encomendado ayudar a las almas en respuesta a sus profundas oraciones, no es un instructor común: es un vehículo humano, cuyo cuerpo, palabra, mente y espiritualidad Dios utiliza como un canal para atraer a las almas perdidas y guiarlas de regreso a su hogar de inmortalidad. Mediante nuestro deseo incierto de conocer la verdad, conocemos en el comienzo de nuestra búsqueda a diferentes instructores. Sin embargo, un gurú es una encarnación viviente de la verdad contenida en las escrituras; es un agente de salvación designado por Dios en respuesta a la exigencia del devoto de que le libere de la esclavitud de la materia”4.
Fuentes consultadas
1 Nahum Montagud Rubio. Cazadores-recolectores: ¿qué características presentan estas culturas? 2020. Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/cultura/cazadores-recolectores.
2María Teresa Sánchez Carmona. La huella del chamán: Mitos y rituales de una espiritualidad ancestral. 2011. Revista Pucará.
3La Biblia. Éxodo 40:15.
4Paramahansa Yogananda. Una encarnación viviente de la verdad. https://yogananda.org/es/el-papel-de-un-gur%C3%BA-en-nuestra-b%C3%BAsqueda-espiritual

