Franziska LeBrun, cantante y compositora alemana, nació como Francesca Danzi en Mannheim el 24 de marzo de 1756, en el seno de una familia principalmente de músicos.
Debutó públicamente a los 16 años, como Sandrina en La contadina in corte de Sacchini, ante la corte del Elector Palatino, donde el musicólogo Burney la mencionó como “una chica alemana cuya voz y ejecución son brillantes”. Pronto fue conocida por su destreza vocal, pues alcanzaba tres octavas por encima del do central “con claridad y distinción” y llegó a ser muy solicitada por notables contemporáneos como Salieri, especialmente para óperas desafiantes.
Cantó durante 4 años en la corte representando los papeles principales. En 1777 debutó en el King’s Theatre de Londres con obras de Sacchini, J.C. Bach y Giordano. En París deslumbró por acoplar palabras italianas durante los segmentos instrumentales de sinfonías y cantatas, y en Milán tuvo el honor de inaugurar el Teatro La Scala (1778).
Su esposo, el virtuoso oboista y compositor LeBrun, la acompañaba en sus giras y actuaban juntos, sobre lo que Burney comentó que cuando ejecutaban “divisiones de terceras y sextas, era imposible descubrir quién estaba en la parte superior del intervalo”.
LeBrun no solo fue una de las prima donna más afamadas y mejor pagadas del momento, sino también compositora. Estando en Londres produjo las Opus 1 y 2, cada una de seis Sonatas para piano y violín de estilo Mannheim, con considerable dificultad para el teclado y suficientemente aventureras para lograr éxito y vigencia hasta hoy día.
En 1790 viajó con su esposo para presentarse en Berlín donde él murió repentinamente, ella ofreció dos presentaciones más, y unos meses después, el 14 de mayo de 1791, falleció.

