EXPEDIENTES E.T | Archivos, memorias y tránsitos de Shaktima
Serie de artículos publicados en el diario El Nacional cuando Shaktima cumplía labores periodísticas en la fuente de Arte y Espectáculos de ese periódico caraqueño. No se trata de nostalgia ni remoción inútil del pasado, más bien atestiguar sobre ese intercambio vital con el otro.
YURI:»ESTUVE COMO MUERTA EN VIDA»
Por Erika Tucker
Ya no «cantinflea». Aquello de hablar para atrás y para adelante sin decir nada se quedó en el mismo lugar donde dejó guardada la sonrisa fácil. Ahora es Yuridia Valenzuela Canseco, otra mujer. Dice sentirse más madura y en un camino seguro hacia la luz. Tuvo y tiene su sitio dentro de la canción mexicana. Ha demostrado también que no fue una cantante probeta y por eso, pese a los baches existenciales, todavía continúa vigente.
Yuri era, entonces, una presencia urgida de nada y de todo. Platinada por convicción, esbelta por naturaleza y simpática por entusiasmo, surgió como la voz juvenil mexicana, sin nadie antes y, con muchas, después.
Al ritmo de su vida marcó su carrera, de prisa-de prisa, hasta que un día se encontró a sí misma como el mayor de los tropiezos. Sin alejamientos que lamentar se mantuvo ajena hasta de su propia voluntad. Buscó símbolos, ya no quería imitar a Madonna, tampoco creyó en su matrimonio, el tinte de rubia a oscuro no logró darle otra imagen y el éxito no le reportaba ninguna verdad. Hoy dice tenerla con un Dios. Sus aspiraciones no son otras que las que precisa la nueva Yuri.
–¿Si tuviera que decir a los venezolanos quién es ahora Yuri, cómo lo haría?
-Creo que podría decir que fui como una niña que, en algún momento, se perdió, no sabía dónde estaba y se volvió a encontrar en un camino de luz, de paz, esperanza y sobretodo de amor. Que estoy muy contenta de tener de vuelta a Yuribia, porque así me llamo, y que estoy muy feliz ahora, porque estaba como muerta en vida.
–¿Qué perdió y qué rescató?
-Rescaté mi identidad como persona y mis valores.
–¿En qué momento te empezó a molestar la otra Yuri?
-Me di cuenta demasiado tarde de lo que me pasaba, aunque nunca es tarde para esto de todas maneras, pero la vida artística te hace perder muchos valores y sobretodo eso de no saber quién eres y después ni siquiera saber para dónde vas. Y después de veintiún años vengo a rescatar a Yuribia y me paro frente al espejo y hazte cuenta que fue como si me quitaran una venda de los ojos y comprendí que tenía mi propia identidad y mi personalidad como artista y mi estilo desde que era una niña. Siempre me caractericé por ser simpática, alegre.
–¿Cuál cree que es su lugar en este mundo artístico?
-Creo que el público me tiene en un lugar muy importante y creo -y que esto no suene a que me estoy vanagloriando- que para las nuevas generaciones he sido el ejemplo a seguir. Todas las cantantes que me han seguido querían tener un show como el mío, fui la primera en posar para la revista Caballero. Detrás de mi siguieron muchas, cuando me operé y me puse prótesis también lo hicieron muchas. Después con mi afán llegué a montar una coreografía como Madonna, puse diez, quince bailarines en escena y todo eso ha servido para algo. Eso marca que he sido el ejemplo para muchas. Así como para mí ahora la cantante que yo admiro es alguien como Gloria Estefan que puede cantar salsa, merengue, pop. Es como mi ídolo.
–¿No hay una contradicción aquí, por qué querer ser siempre como alguien?
– En este caso no te digo que quiero imitar su personalidad ni su estilo. Me gusta esta mujer porque tiene en su show de todo, tiene mucha candela, como decimos y eso es lo que me gusta.
–¿Pero se siente más definida, hay una Yuri?
-Totalmente, soy una mujer baladista, aunque también soy de todo un poquito, menos ranchera que nunca ha sido mi fuerte, tirándole más al pop y a la salsa, a lo rumbero.
-En este tiempo de cierta ausencia ha habido muchos rumores: el divorcio, la conversión, un problema en las cuerdas vocales ¿qué ha sido verdad y qué mentira?
-Todo ha sido parte del show. Creo que mi cambio ha sido tan radical, tan fuerte. Aquí hay prensa muy amarillista que no ven bien que yo sea una mujer feliz y otra gente que no lo cree. Han dicho que he utilizado lo de Dios para ser más famosa o que lo he hecho para hacerme pasar por santa, después de haber hecho cosas como posar para una revista de caballeros, como ya dije, pero no. Sobre lo que han dicho no culpo a nadie. Yo creo que sí, he dado mucho de qué hablar, siempre en los festivales en todo se hablaba de mí. Todo eso me hizo tocar fondo varias veces y me ayudó a madurar. La vida me ha azotado mucho y ya no puedo andar “cantifleando” como recuerdas. No tengo nada en contra de nadie porque tengo una paz que ya no me mueve lo que digan o no.
-En este acercamiento a la religión, a Dios, ¿hay alguien que te indujo a esto?
-Sí, unos tíos que son pastores cristianos. Mi tía tuvo una prueba muy difícil, le diagnosticaron cáncer en las mamas y estaba desahuciada y le entregó su vida al Señor y la curó. Ahora es muy feliz y anda vivita y coleando como decimos aquí. Entonces ella me convirtió a la palabra en un momento muy difícil. Yo tenía un tumor en las cuerdas vocales.
-¿La cercanía a la muerte le dio miedo?
-Bueno, lo que me pasó fue horrible. Yo me paraba frente a un micrófono a cantar y no me salía nada, estaba como muda. Yo no sé hacer otra cosa más que cantar. ¿Qué me está pasando? me dije. Entré en una desesperación muy fuerte y ahí me di cuenta que tenía que acercarme al Señor. No es como la gente dice que hay un fanatismo. Es como si hubiese caído al mar y vienen unos tiburones y me salvan, no veo por qué no puedo hablar de eso. En este momento soy y estoy, así no me da pena hablar de esa verdad y esa verdad se llama Cristo Jesús.
–¿De no haber podido seguir cantando, qué hubiese pasado? ¿Habría sido fácil renunciar a la fama?
-Híjole, en este momento a lo mejor sí lo habría aceptado, porque estoy preparada. No para un retiro porque creo que no voy a dejar de cantar nunca, ya no me interesa la fama, ni estar en el primer lugar, me interesa estar, eso es suficiente. Más que recibir, ahora quiero dar.
Este artículo fue publicado en el periódico El Nacional el 28 de mayo de 1996
La saga continúa
Estos 25 años que nos estamos retrocediendo al leer estas entrevistas, de verdad, si no fuera por lo precisado que tenemos el presente, lograrían confundirnos. Encontrar en estas líneas a aquella hermosa muchacha haciendo revisión de todo lo que hasta entonces era su vida e intentando corresponderse desde una consciencia más sosegada, nos la perfila hoy como alguien que se encuentra en el entramado artístico creado. Yuri fue, es y será siempre Yuri. Esto termina siendo como “volver al futuro”. Revisar su presente: https://es.wikipedia.org/wiki/Yuri_(cantante) . Eso ha sido un ir y un venir constante.


Qué de hallazgos amada Ma y qué bonito poder atestiguarlos años después. Agradecida por esta entrega.