Jean-Pierre Grumbach, cineasta francés, nació el 20 de octubre de 1917 en París, en el seno de una familia alsaciana de origen judío. A los 6 años le regalaron su primera cámara Pathé-Baby y su fascinación por las películas hollywoodenses y la cultura estadounidense terminó de impulsar la decisión de dedicarse al cine, pero antes estalló la II Guerra Mundial. Se incorporó a la Francia Libre, cambió su nombre a Melville, su autor favorito, y trabajó en la Resistencia.
Después de la guerra, al no obtener licencia del sindicato, emprendió el oficio por su cuenta. Fundó su propia productora (1946) y levantó los Estudios Jenner (1949) en un terreno comprado en la zona más pobre de París.
Sus películas eran de bajo presupuesto, fungía de productor, guionista, director y editor, y al comienzo trabajó solamente con actores de reparto. De este período son “El silencio del mar” (debut, 1947), “Los niños terribles” (1948), “Bob, le flambeur” (1955) su primer film de gangsters, y “Dos hombres en Manhattan” (1959). En su etapa madura incorporó a grandes estrellas como Alain Delon, Jean-Paul Belmondo, Simone Signoret, Ives Montand y Gian María Volonté, entre otras.
Basó buena parte de sus películas en literatura, fue pionero de la filmación en exteriores, en el uso de luz natural y en validar la improvisación de los actores. Abordó diversos géneros, mostró influencia de su experiencia en la guerra y, a pesar del impacto del cine estadounidense en él, algunos consideran su obra profundamente francesa. Su clara influencia en cineastas contemporáneos y los elogios de Chaiers du Cinéma, lo califican de precursor de la Nouvelle Vague.
Realizó 14 filmes (1945-1972) entre los que destacan “León Morin, sacerdote” (1961, premio Festival de Venecia) y “El ejército de las sombras” (1969, premio Círculo de Críticos de Nueva York 2006). Considerado «el más estadounidense de los directores franceses», falleció repentinamente el 2 de agosto de 1973.
Fotografía: https://www.hoyesarte.com/wp-content/uploads/2017/09/foto-home4.png.

