Resulta que el conocerse a sí mismo si bien es una de las más importantes acciones a las que debemos avocarnos sin descanso, no resulta tan obvio para la gran mayoría y menos se considera algo fundamental para darnos un encuadre de decisión más sólido especialmente cuando se trata de situaciones en las que nos jugamos mucho de nuestro presente y futuro.
En las etapas de la vida cuando se toman decisiones determinantes hay al menos dos tipos de dinámicas: una en la que podemos estar creyendo que hemos considerado todas las variables, y procedemos con unas sólidas razones, y otra en la que ni se piensa y solo se actúa movidos por un impulso donde casi que a ciegas se elige un camino.
No obstante, en ambos casos la ecuación no sale al final tan bien como se estimaba, cuando el fundamento más importante que es nuestra esencia la desconocemos o la negamos. Esto debido a que tenemos expectativas sobre los demás y sobre nosotros mismos en los escenarios que nos proyectamos.
Y es acá donde evocando al gran poeta, dramaturgo y escritor William Shakespeare nos inspira su frase: “En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser”, llevándonos a confrontarnos con algo de asombro porque no esperamos encontrarnos con que muchas veces hemos elegido desconociendo lo que nuestra esencia es, retrasando nuestra evolución.
Justo en este punto es donde cabe revisar en qué medida nuestras acciones las grandes y las pequeñas nos colocan en la ruta hacia el avance – primero interno- para crecer en el propósito de vida o si por el contrario nos desviamos de tal manera que lo hacemos inviable.
Todo lo que hacemos debería estar orientado bajo una acción cada vez más consciente que responda a lo que nos acerca de nuestra realización sabiendo que en términos espirituales nos referimos a un aspecto que si bien puede parecer abstracto, de ninguna manera lo es.
El desconocerse es por tanto un acto de negación, opuesto al amor ya que nos distrae de la posibilidad de recurrir permanentemente a nuestra verdad más justa respecto a quienes somos, en qué nos vamos transformando, por qué y para qué hacemos o dejamos de hacer algo, qué decisiones hay que tomar para ajustar rumbos, y mucho más.
Busquemos que nuestros intentos sean cada vez más coherentes, orientados a propósitos mayores y sustentados en nuestra verdad más pura; donde nuestra renuncia nunca nos descoloque de nuestra esencia más Divina, sino que por el contrario nos acerque más a ella.


Muy buenas lecturas . Muchas gracias .
Cuando voy hacer un cambio lo pienso mucho mi pensamientos en este momento de mi vida son siempre positivos no me permito nada negativo