Paul Klee, pintor suizo-alemán, nació el 18 de diciembre de 1879 en Münchenbuchsee, Berna, hijo de un profesor de música alemán y una cantante suiza. Desde los 7 años estudió música, demostró telento para el violín, pero decidió dedicarse al arte pictórico, formándose en la Academia de Bellas Artes de Múnich.
Realiza un viaje de estudios (1901-1902) en Italia que impacta su creatividad. En 1906 se establece con su esposa en Múnich donde conoce a los vanguardistas del Blauer Reiter como Macke, Kandinski, Marc y Jawlensky. Aunque no es miembro del grupo, participa en su segunda exposición (1912) con 17 obras, año en que viaja a París y conoce el fauvismo y el cubismo.
La luz de Túnez lo impresiona (1914), despierta en él un interés por el color que no tenía y se inicia en el abstraccionismo. Presta servicio militar, continúa pintando, exhibe en Berlín y se convierte en una joven figura artística de culto.
En los 20’ realiza su primera retrospectiva, se publican sus primeras monografías, ingresa como enseñante en la Escuela Bauhaus y se incorpora al grupo artístico Die Blaue Vier con Kandinski y Jawlensky, que expone en EEUU. Participa, asimismo, del colectivo “La pintura surrealista” en París, junto a Picasso, Miró y Ernst. Su visita a Egipto (1928) y los jeroglíficos muestran su influencia en trabajos posteriores.
Independiente de todo movimiento artístico, fue innovador y obtuvo prestigio. En su obra el color es variado, único y aplicado con exactitud y pasión. Combina la burla y la agudeza, mientras la dimensión política resta subliminal. Su obra fue calificada de “degenerada” por los nazis, pero sus artículos sobre arte se pueden considerar teoría de arte moderno.
De regreso a Berna (1933) fue diagnosticado de esclerodermia, no obstante vivió su período más prolífico.
Falleció el 29 de junio de 1940 en Locarno.
Fotografía: https://images.deepai.org/chat-style-image/d360897c43ed4686ba4e5f4b53e1f5c9/paul-klee.jpg.

