Girolamo Savonarola, fraile dominico italiano, nació en Ferrara el 21 de septiembre de 1452. Fue educado por su abuelo Michele Savonarola quien era médico de nobles y gobernantes, muy religioso y de vida austera, lo que influyó profundamente en Girolamo. Se formó como maestro y comenzó a estudiar medicina, pero abandonó todo para dedicarse a la religión y la teología. En el convento de San Agustín (Faenza) aprendió a predicar y luego ingresó a la orden dominica en Bolonia donde profundiza su estudio teológico.
Savonarola realizaba estrictos ayunos y severas penitencias que incluían la autoflagelación. En sus sermones invitaba a la pobreza, a la austeridad y al temple del carácter como las virtudes del verdadero creyente, pero no predicaba doctrinas. Sin embargo, se le considera la semilla de la Reforma. Su ministerio fue asignado en Florencia donde ganó notoriedad por sus enseñanzas y ascetismo, y popularidad por sus prédicas llenas de elocuencia, pasión y hasta virulencia, manifiesta en las críticas con que acusaba de corruptos e inmorales, tanto al gobierno de los Médici como a los papas Inocencio VIII y Alejandro VI.
Siendo titular de la iglesia de San Marco, ocurre la invasión francesa a la Toscana, caen los Médici, se instaura una república mixta y Savonarola se convierte en el líder y controla el poder. Impone una dictadura moral manifestada en la “hoguera de las vanidades”, en la cual se quemaban objetos representativos de vanidades y pecados, incluidos los libros de Bocaccio y Petrarca.
Tras las arremetidas contra Alejandro VI, se ordena la excomunión y juicio de Savonarola, el cual es ejecutado el 23 de mayo de 1498.

