Berthe Marie Pauline Morisot, pintora francesa, nació el 14 de enero de 1841 en Bourges, Cher, en el seno de una familia burguesa, cuyos padres amaban las artes. Recibió clases privadas de Chocarne y Guichard, percatándose éste de su inmenso talento artístico. Luego trabajó con Corot quien la introdujo en la pintura al aire libre e influyó significativamente sobre la expresión del color y la luz.
Su primera exhibición fueron paisajes admitidos en el Salón Oficial de París 1864, donde expuso regularmente hasta 1873, cuando el jurado solo le admitió una obra en pastel y rechazó a Monet y Pissarro, entre otros artistas. En 1868 conoció a Manet y se convirtió en su mejor discípula y modelo, entablando una estrecha amistad, llegando a ser cuñados.
A raíz del rechazo en el Salón Oficial, el grupo de pintores conformó la Sociedad Anónima de Pintores, Escultores y Grabadores, y Degas la invitó a incorporarse al movimiento vanguardista emergente de los impresionistas. Fue la segunda en presentar la mayor cantidad de obras en las exposiciones, se hizo popular y en ocasiones vendía más que sus colegas, logrando exhibir exitosamente en Londres y Nueva York.
Dominó el óleo al punto de omitir el dibujo, ejecutando sus figuras directamente desde la pincelada, prefería los colores claros y se destacó en el empleo del blanco. También trabajó la acuarela, el carboncillo y el pastel. La temática era su entorno, la cotidianidad doméstica, los deportes campestres y los paisajes. Entre sus pinturas más emblemáticas están “Mujer y niño sentados en el prado” (1871), “La cuna” (1872) y “En un banco” (1872).
Relegada por la historia del arte, pero respetada y reconocida por sus colegas contemporáneos, hoy es considerada una de las fundadoras y personalidad crucial del impresionismo francés.
Murió en París el 2 de marzo de 1895.

