De la familia de las crucíferas, la col lombarda es una hortaliza de origen mediterráneo cuya antigüedad data de hace milenios atrás. Si bien los textos indican que los egipcios la conocían, fue con los romanos y griegos donde alcanzó su auge. Su peculiar redondez, delicado entramado de hojas, al igual que otras crucíferas de su familia, como coliflores, repollitos de bruselas o brócolis que son de la gama del verde, la lombarda se distingue sobre todo por su color morado. Su peculiaridad en el color se debe a un pigmento llamado antocianina, un compuesto alimenticio capaz de combatir los radicales libres, y que también las uvas, remolachas, rabanitos y frutos rojos, entre otros, lo poseen.
Si bien pasa un poco desapercibida en los menúes cotidianos, las berzas o repollos, otro de los nombres con las que se conoce a las coles, están ganando mayor reconocimiento por sus beneficios medicinales, gracias a sus propiedades antiinflamatorias, anticancerígenas y antioxidantes. La col lombarda es de gran valor nutricional, abundante en minerales y vitaminas como la K, B6 y C. De sabor ligeramente dulce, crocante, fibrosa, rica en agua, te presentamos una forma diferente y riquísima de cocinarla.
Personas 4
Dificultad: fácil
Tiempo de Preparación: 10minutos
Ingredientes:
1 col lombarda
Especias a gusto
1 pizca de sal y pimienta
Aceite de oliva
Preparación:
- Cortamos la col en gajos de 2cm.
- Llevamos los gajos a una placa aceitada.
- Especiamos y sazonamos con sal y pimienta a gusto, nuevamente colocamos aceite por arriba.
- Introducimos al horno a 250º grados durante 10 a 15 minutos hasta que dore.
- Retiramos.

Receta y Fotos: Carla Pandiani y Kristian Camero

