Como parte de nuestro transitar existencial, seguramente nos hemos encontrado ante reflexiones muy íntimas en las que nos preguntamos acerca de decisiones tomadas, cuestionándonos si hubiera sido mejor no dar ciertos pasos y cambiar rumbos; dando espacio a una sana incertidumbre sobre lo que se ha elegido.
En esos momentos solemos hablarnos a nosotros mismos casi susurrándonos – como para que nadie nos oiga- y evadiendo algún pensamiento enjuiciador que nos delate y surja cierta vergüenza o autocompasión inútil por demás, ante una respuesta que nos condujese a recalcular y ver si nos devolvemos o seguimos.
¿Tendría sentido volver atrás? Y surge de inmediato otra pregunta ¿Para qué?
Preguntarse siempre es sano, y darse respuesta es tarea; así como indagar para no divagar sin concretar y de esta manera poder recrearse en los nuevos rumbos. Negarse a la sana duda es huir del espejo, en el que mirarse puede ser un recurso invaluable porque nos lleva a la pregunta esencial por, sobre todo: ¿Quién Soy?
De esta pregunta se decantan muchas más al colocarla en retrospectiva o prospectiva dentro de las temporalidades en las que transcurrimos durante nuestra existencia al conjugarnos íntimamente para reconocernos en la constante del Ser.
Podríamos hallar cierta luz para esta reflexión en una de las frases que Lewis Carroll nos ofrenda en Alicia en el País de las Maravillas: “No tiene utilidad volver al ayer, porque entonces era una persona distinta”, la cual emerge como referente de respuesta muy válida por demás por su sentido de realidad.
Nunca somos los mismos, la transformación es inherente a nuestra condición evolutiva y aunque pareciera obvia la repuesta, habría que analizar por partes esta frase; porque “volver al ayer” implica regresar a un momento en el tiempo que tenia unas condiciones y características de las cuales decidimos apartarnos motivados por razones que sustentan las elecciones tomadas.
Quienes fuimos en esos momentos hemos ido transformándonos por las experiencias posteriores y aunque no pareciera tan obvio, todos los sujetos implicados en estas dinámicas tampoco son los mismos. De ahí que regresar sería un sinsentido.
Lo único razonable y justo ante la duda es agradecer y seguir para remontarse hacia nuevos rumbos en donde quizás haya nuevos encuentros incluso entre los mismos sujetos transformados y ojalá ya sanados. Encuentros donde emergerán nuevas dinámicas y relaciones dentro de formas insospechadas que nos eleven más que ayer a experiencias más significativas y memorables.
Y si no hay nuevos encuentros aprenderemos a entender que no correspondían, y abrazaremos los nuevos presentes con certezas de habernos movido bajo elecciones que nos alejaron de ayeres en los que no podíamos reconocernos ni proyectarnos en nuestra más pura esencia.


Me encanta así es! Que lindo! Uno siempre cuestiona su pasado como un referente, pero para que volver atrás? si ya no somos los mismos? Si estamos cuestionando nuestro ayer, es porque nuestro presente está en contravía! Es muy mágico reconocer que ya no queremos estar, donde ya no somos felices y donde ya no conecta nuestra esencia, pero es más valiente aún, tomar decisiones de salir de aquella situación en la que se apoderó la comodidad! Namaste!
Me parece que eso es relativo, como iniciados de esta escuela, sabemos que el karma son acciones pasadas, ¿Cómo deshacer karma si no miramos el ayer?. La historia, es útil precisamente para aprender de nuestros errores, claro está, si la tenemos en cuenta. Quizás de a ver hecho esto en su momento, no estaríamos viviendo los acontecimientos de los que hoy, tanto nos quejamos.
Gracias.
Divino Cata! Abrazo grande!