Presentamos uno de esos textos considerados referencia en el proceso de despertar de la conciencia y de los momentos de inflexión en la vida. La trilogía Conversaciones con Dios Libro I de Neale Donald Walsch, es un tratado para despojarse de prejuicios y abrirnos hacia una nueva realidad interna. El diálogo de hoy pleno de comprensión y amor atiende las ideas preconcebidas del bien y el mal y la dualidad en todas las cosas. Su autor escribió el libro luego de tener un accidente que lo deja con una lesión, sin trabajo, casa, familia ni dinero. En ese contexto el autor se entregó a la búsqueda de la Fuente Divina para hallar la Verdad.
LIBRO I, CAPITULO II
He buscado el camino hacia Dios toda mi vida…
Sé que lo has hecho.
… y ahora lo he encontrado, y no puedo creerlo. Me parece estar aquí sentado, escribiéndome a mí mismo.
Es lo que estás haciendo.
Pero no creo que sea eso lo que debería parecerme una comunicación con Dios.
¿Quieres clarines y trompetas? Veré qué puedo hacer.
-¿Sabes? habrá quienes digan que todo este libro no es más que una blasfemia. Especialmente si sigues haciéndote el gracioso.
-Deja que te explique algo. Tienes la idea de que Dios solo se muestra de una única manera. Esa es una idea muy peligrosa.
Eso te impide ver a Dios en todas partes. Si crees que a Dios se le ve y se le oye solo de una manera, o es solo de una manera, me mirarás sin verme día y noche. Te pasarás toda la vida buscando a Dios, y no le encontrarás; precisamente porque estarás buscando a alguien. Lo pongo como un ejemplo.
Se ha dicho que, si uno no ve a Dios en lo profano y en lo profundo, se está perdiendo la mitad de la historia. Es una gran Verdad. Dios está en la tristeza y en la carcajada, en lo amargo y en lo dulce.
Detrás de cada cosa se oculta un propósito divino; y, por lo tanto, en cada cosa se halla la presencia divina.
-Una vez empecé a escribir un libro titulado Dios es un bocadillo de salami.
-Habría sido un buen libro. Yo te di esa inspiración. ¿Por qué no lo escribiste?
-Me pareció una blasfemia. O, cuando menos, una horrible irreverencia.
-¡Querrás decir una maravillosa irreverencia! ¿De donde has sacado la idea de que Dios es solo reverente? Dios es lo alto y lo bajo. Lo caliente y lo frío. La izquierda y la derecha. ¡Lo reverente y lo irreverente!
¿Acaso piensas que Dios no ríe? ¿Imaginas que Dios no disfruta con una buena broma? ¿Crees que Dios carece de sentido del humor? Deja que te diga algo: Dios inventó el humor.
¿Debes hablarme en un tono circunspecto cuando te dirijas a Mí? ¿Se hallan fuera de mi comprensión los términos fuertes o la jerga? Te aseguro que puedes hablarme como hablarías con tu mejor amigo.
¿Crees que hay alguna palabra que Yo no haya oído?, ¿una visión que no haya visto?, ¿un sonido que no conozca? ¿Crees acaso que desprecio alguno de ellos, mientras que gusto de los otros?
Te aseguro que no desprecio nada. Nada de ello resulta repulsivo para Mí. Eso es la vida, y la vida es el don; el tesoro inenarrable; lo más sagrado de todo.
Yo soy la vida, puesto que Yo soy la sustancia que constituye la vida. Cada uno de sus aspectos tiene un propósito divino. No existe nada, absolutamente nada, sin una razón conocida y aprobada por Dios.
-¿Cómo puede ser eso? ¿Y que hay del mal que ha creado el hombre?
-No pueden crear nada – ni un pensamiento, ni un objeto, ni un acontecimiento, ninguna experiencia de ninguna clase – que no sea el resultado del plan de Dios; puesto que el plan de Dios respecto a ustedes es que creen cualquier cosa – todo aquello – que quieran. En esta libertad reside la experiencia de Dios como siendo Dios, y esta es la experiencia para la que Yo les he creado a Ustedes. Y a la propia vida.
El mal es aquello a lo que ustedes llaman mal. Pero incluso eso es de mi agrado, puesto que sólo a través de eso que llaman mal pueden conocer el bien; sólo a través de eso que llaman obra del demonio pueden conocer y hacer la obra de Dios. Yo no amo más lo caliente que lo frío, lo alto que lo bajo, la izquierda que la derecha. Todo es relativo. Todo forma parte de lo que es.
Yo no amo más lo bueno que lo malo. Hitler fue al cielo. Cuando entiendas esto, entenderás a Dios. Sin embargo, me han enseñado a creer que el bien y el mal existen; que lo correcto y lo equivocado son términos opuestos; que algunas cosas no están bien, no resultan aceptables a los ojos de Dios.
-Todo resulta aceptable a los ojos de Dios, ya que ¿cómo puede Dios no aceptar algo que es?
-Rechazar algo significa negar que existe. Decir que algo no está bien significa afirmar que no forma parte de Mí; y eso es imposible. Sin embargo, sean fieles a sus creencias, y mantengan como ciertos sus valores, ya que se trata de los valores de sus padres, y de los padres de sus padres, de sus amigos y de su sociedad. Estos forman la estructura de su vida, y perderlos equivaldría a deshacer el tejido que constituye su experiencia. No obstante, examínenlos uno por uno. Revísenlos pieza por pieza. No deshagan la casa, pero observen cada uno de los ladrillos, y reemplacen los que vean que están rotos y no pueden soportar ya la estructura.
-Sus ideas respecto a lo correcto y lo equivocado son solo eso: ideas. Son pensamientos que constituyen la forma y crean la sustancia de quienes son. Solo habría una razón para cambiar alguna de ellas; solo un propósito para alterarlas: si no son felices siendo quienes son.
-Únicamente ustedes pueden saber si son felices. Solo ustedes pueden decir de su vida: “Esta es mi creación (mi hijo), en la que me complazco”. Si sus valores les sirven, manténganlos. Argumenten a su favor. Luchen para defenderlos. Pero, procuren luchar de manera que no hagan daño a nadie. El daño no es un ingrediente necesario en la receta.
-Dices “sean fieles a sus valores” y, al mismo tiempo, que todos nuestros valores son equivocados. Ayúdame a entenderlo.
-Yo no he dicho que sus valores sean equivocados. Pero tampoco que sean correctos. Son simplemente juicios. Afirmaciones. Decisiones. En su mayor parte, se trata de decisiones que no han tomado cada uno de ustedes, sino algún otro. Quizá sus padres. Su religión. Sus profesores, historiadores, políticos. Muy pocos de los juicios de valor que han incorporado a su verdad son juicios que han formulado ustedes mismos basándose en su propia experiencia. Pero la experiencia es lo que vinieron a buscar aquí, y por su experiencia iban a crearse a ustedes mismos. Pero ustedes se han creado a ustedes mismos por la experiencia de los demás.
Si hubiera algo parecido al pecado, sería esto: permitirse a ustedes mismos haber llegado a ser lo que son por la experiencia de los demás. He aquí el “pecado” que han cometido. Todos ustedes. No esperan a tener su propia experiencia, sino que aceptan la experiencia de los demás como el evangelio (literalmente), y luego, cuando se encuentran con la experiencia real por primera vez, permiten que lo que ya sabían acerca del encuentro oculte lo que realmente piensan.
Si no obraran así, podrían tener una experiencia completamente diferente; una experiencia que haría aparecer a su maestro o fuente original como equivocado. En la mayoría de los casos, no quieren que sus padres, escuelas, religiones, tradiciones o sagradas escrituras aparezcan como equivocados, de modo que niegan su propia experiencia a favor de lo que les han dicho que piensen.


Excelentes libros, los leí hace mucho tiempo, me gustó eso de que no vivimos nuestra propia experiencia sino la de los demás, es decir, que nuestras familias, nuestros ancestros, la sociedad, etc. hanmoldeado nuestea experiencia sin que nos demos cuenta. Qué fuerte!
Excelente leo mucho los tres libros gracias