“Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti, porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también”.
W. Whitman
El 31 de mayo se cumplen 206 años del nacimiento de Walt Whitman, célebre poeta estadounidense del siglo XIX. Si bien no necesita que nadie lo celebre, ya que supo celebrarse a sí mismo en vida, de más no está recordarlo, recordar su genio, su unicidad y su capacidad de analizar su mundo interno y expresarlo en belleza.
Nacido en 1819 en Long Island, creció con la intención de ser periodista. Intención lograda y pronto frustrada: fue contratado por el Long Island Times y rápidamente despedido por sus ideas controversiales. Una mente y un espíritu demasiado libres para los Estados Unidos de esa época, cargado de ideales de justicia, ideales radicales, abiertos y expandidos, desde su visión de la democracia y de la esclavitud, hasta su visión sobre el amor, las relaciones, las amistades, la religión y la espiritualidad.
Whitman vivió una época incendiaria, y en su vejez incluso, una muy desilusionante. Recorrió su país en toda su vastedad, fue testigo de la guerra civil y vivió el derrumbe de sus ideales nacionalistas con el asesinato de Abraham Lincoln, evento que inspiró el famoso poema O Captain.My Captain Todo lo vivido y experimentado fue vertido en su poesía: una poesía dominante, – y hasta escandalosa para la época – libre de estructura, de métrica, de artificios retóricos, sin similitudes y casi sin imaginarios para no distraer de la crudeza del sentimiento.
Destaca dentro de sus obras su primera publicación, que es igualmente el trabajo de su entera vida, Hojas de Hierba, la cual fue ampliada con cada nuevo viaje, nueva experiencia, emergencia de un sentimiento y publicada nuevamente a lo largo de 30 años. Es un canto a la vida en todo lo que eso contiene. Es un canto a su país y a su patria, pero también es intimo en su análisis del sentimiento, de sus creencias, de su idea de dios y del hombre, de la religión, del bien y del mal. No hay en Whitman una separación entre materia y espíritu. Para él, cada hoja de hierba contiene el universo entero.
Dentro de Hojas de Hierbas vive un largo poema: Canto a mí mismo, del que me gustaría citar los siguientes versos, que expresan su pensamiento acerca de la muerte, de la inmortalidad, del ser.
¿Qué piensas tú que ha sido de los viejos y de los jóvenes,
de las madres y de los niños que se fueron?
En alguna parte están vivos esperándonos.
La hojita más pequeña de hierba nos enseña que la muerte no existe;
que si alguna vez existió, fue sólo para producir la vida;
que no está esperando ahora, al final del camino, para detener nuestra marcha;
que cesó en el instante de aparecer la vida.
Todo va hacia delante y hacia arriba. Nada perece.
Y el morir es una cosa distinta de lo que algunos suponen. ¡Y mucho más agradable! Canto a mí mismo VI
¿Es agradable nacer?
Pues yo os digo que es tan agradable morir.
Muero con el moribundo y nazco con el niño que recogen los pañales.
Yo no soy sólo esto que se alarga entre mi sombrero y mis zapatos.
Mira atentamente la pluralidad del universo: nada es igual y todo es bueno.
Buena es la tierra, buenos los astros… y las estrellas subalternas también.
Yo no soy sólo arcilla, ni lo auxiliar de la arcilla tampoco.
Soy el compañero, el semejante de ése, tan inmortal e insondable como yo (tal vez él no sabe que es inmortal, pero yo sí lo sé). Canto a mí mismo VIII
Whitman creyó en el dios y en el hombre, en la grandeza y en la inmortalidad del hombre, en su naturaleza evolutiva, y también en la aceptación de lo dual, de su experimentación.
Otro tema recurrente en sus poesías es como el poeta se reconoce en el otro, invitando al lector a observarse también en las imágenes que escribe:
La ciudad duerme y el campo duerme también;
los vivos duermen lo que han de dormir y los muertos lo suyo;
el marido viejo duerme junto a su mujer y el marido joven junto a la suya…
Todos quieren venir hacia mí, y yo quiero ir hasta ellos…
Y tal como son, más o menos soy yo.” – Canto a mí mismo XV
“Soy del viejo y del joven, del necio y del sabio,
indiferente y atento,
maternal y paternal…” – Canto a mi mismo XVI
El poeta cumple este año 206 años, pero lo que pensó queda atemporal, pues en sus más profundas reflexiones se encuentran principios del despertar del alma, principios de la espiritualidad que se pueden encontrar en los Upanishads. Encuentra el despertar de su alma, trasciende el tiempo mismo, vaciando su pasado y llenando su futuro, vislumbra la inmensidad de su ser, y nos invita a hacer lo mismo.
“El pasado y el presente se marchitan. Y los he llenado y los he vaciado a los dos
y prosigo llenando lo que me espera en el futuro.
Y ahora vosotros, los que me habéis escuchado, levantaos. ¿Qué tenéis que decirme?
Miradme a la cara, mientras respiro por última vez bajo las sombras de la tarde.
(Hablad sinceramente, nadie os escucha y sólo dispongo de un minuto.)
¿Qué tenéis que decirme?
¿Qué me contradigo?
Sí, me contradigo. Y ¿qué?
(Yo soy inmenso… y contengo multitudes.)
¿Quién ha terminado su trabajo? ¿Quién ha concluido de cenar?
¿Quién me acompaña? ¿Quién viene conmigo?
O ¿vais a hablar cuando ya me hay ido y sea demasiado tarde?” Canto a mí mismo – LI
Fuentes consultadas:
*Concepto tomado del poema “No hay biografía” de León Felipe, poeta español, y traductor de Whitman, quien dijo: Los grandes poetas no tienen biografía, tienen destino, y el destino no se narra, se canta”.
https://resources.saylor.org/wwwresources/archived/site/wp-content/uploads/2012/11/Song-of-Myself.pdf
https://trianarts.com/walt-whitman-nace-el-31-de-mayo-en-long-island-ny/#sthash.dcgKijta.dpbs
https://www.studenti.it/walt-whitman-biografia-poesie-e-opere.html


Gracias, realmente muy bonito.
Gracias por acercarnos sus palabras, portadoras de su verdad en los linderos del alma. Nutre intensamente leer a alguien así, que no pretende edificar o enseñar, sino cantarse la música del Ser cósmico mismo.
gracias por dar a conocer este poeta, queda una vez mas demostrado que los destellos del despertar de un alma quedan registrafos en la eternidad en este caso a través de la poesia.
Bellisimo! Totalmente atemporal, Feliz cumple Sr. Whitman!