Peter Carl Fabergé, orfebre y joyero ruso, nació en San Petersburgo el 30 de mayo de 1846. Descendiente de hugonotes de apellido Favri, su padre se estableció en Rusia donde aprendió orfebrería, cambió su nombre por Fabergé y abrió una joyería en San Petersburgo. Peter Carl siguió sus pasos, se formó con los orfebres más renombrados de Alemania, Francia e Inglaterra y estudió comercio.
Se incorporó al negocio paterno, trabajó en el Museo del Hermitage para catalogar y restaurar obras de arte y objetos de la colección como cajas de oro y esmalte, lo que le permitió estudiar técnicas y estilos de orfebres antiguos, semilla de su trabajo posterior.
En 1882 asumió la administración del negocio y participó en la Exposición Panrusa de Moscú donde recibió la medalla de oro y el zar Alejandro III apreció sus piezas. Éste le encargó un huevo para regalárselo en la Pascua a su esposa, la emperatriz, quien quedó encantada. A partir del siguiente año se reiteró la petición y se estableció la tradición que continuó su hijo Nicolás II. De hecho, éstas son las obras más famosas de Fabergé, piezas preciosas que contenían miniaturas en su interior, de las que se conocen unas 73: 56 de la colección real, y el resto de aristócratas y otros compradores.
Diseñador brillante, hizo énfasis en la creatividad y la belleza, se especializó en materiales preciosos como el oro, la plata y las gemas, y semipreciosos como el lapizlázuli, el jade, la malaquita, entre otros; trabajó estilos tradicionales rusos, renacentista, barroco y Art Nouveau.
Durante la Gran Guerra elaboró objetos del hogar en cobre, jeringas y piezas para el ejército, luego la Revolución estatizó la Casa Fabergé y confiscó la existencia. En 1918 emigró a Suiza donde murió el 24 de septiembre de 1920. Es considerado uno de los orfebres más destacados del mundo.

