Por Swami Nadananda | SKY Uruguay
¿Qué es un manifiesto?
Según Wikipedia, un manifiesto es una declaración pública de principios e intenciones, a menudo de naturaleza política o artística. En otros términos, el manifiesto consiste en una pieza documental mediante la cual se dan a conocer diversas ideas o problemas de un modo intenso y concluyente.
Recientemente se han declarado públicamente dos manifiestos:
“Manifiesto de Davos 2020” que abarca la responsabilidad empresarial dentro del ámbito social-ambiental, y por otro lado el “Manifiesto sobre la intolerancia y la censura”, que aborda la libertad de expresión a favor del debate y contra la censura.
Sobre estos temas ya hay disponible una infinidad de ensayos y posturas enfatizando sobre lo mismo, siempre las hubo, porque eso genera redundancia. Ahora bien, ¿qué sucede si vamos un paso más allá?, en conciencia, como nos corresponde a quienes nos atrevemos a levantar los velos que, de alguna manera, ciegan a las masas, que tan dormidas consumen estos dulces mediáticos adictivos.
Y me pregunto mientras elaboro este ensayo, ¿tanto tiempo tardamos en darnos cuenta de todo el daño medio-ambiental que estábamos causando con las grandes corporaciones? Y ni hablar de los daños y vicios de conciencia que orbitan en las personas alrededor de estas estructuras. Estrés, ambición, poder, control, etc. Entonces vale cuestionarse, ¿por qué ahora? ¿Por qué ahora aparece toda esta “toma de conciencia”, todo este interés?
Y es que lamentablemente sigue siendo un interés, una transacción, un negocio más, para obtener más sustentabilidad, y que además intenta pasar por encima de lo que como manifiesto divino ya existe. Otra estrategia de dominio egocentrista. Porque considerando esto, y al no tratarse de una iniciativa realmente social o medio ambiental, en pos de “un mundo mejor”, se puede deducir que este rubro se ha visto insostenible si no se adapta a cierta “moralidad ambientalista” o estamentos de salubridad social, que avalen por el bienestar de los involucrados y el planeta todo.
Entonces, ¿desde qué intención se manifiesta este manifiesto? Pareciera que detrás de este interés social y medio ambiental, lo que realmente habita es la ambición de seguir manteniendo los estándares de productividad, e incluso aumentarlos, con el respaldo de que se esta “cumpliendo” socialmente. Una actitud egocentrista disfrazada de una especie de filantropía y responsabilidad empresarial. Porque si el interés fuera medio ambiental o social propiamente, no se necesitaría ningún manifiesto que manifieste nada.
El manifiesto seria la acción en amor, en conciencia, en paz. Porque nada que produzca amor, conciencia y paz va a atentar contra el planeta que nos sostiene y tan amorosamente nos permite evolucionar y, menos aun, explotar los “recursos humanos” que, por diversas aparentes necesidades y carencias, se ven atrapados en esas cárceles esclavizados como un conejo que corre tras la zanahoria en un laberinto sin salida.

No podemos negar que ante tanto caos, al menos un destello de luz hace algún aporte y que, de alguna manera, este manifiesto de Davos, traerá consigo varias mejoras, pero como bien sabemos, es más de lo mismo. No hay una toma de conciencia real cuando se manifiesta desde el interés propio.
Por otro lado, y concomitante a esto, se publicó el “Manifiesto sobre la intolerancia y la censura” que busca asentar las bases de la nueva moral, dándole continuidad a lo que fue la trágica y polémica muerte de Floyd y las protestas consiguientes.
Como dijo Krishnamurti: “No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”.
¿Y cómo es que llegamos a esto, a la necesidad de manifestarnos sobre estos asuntos, y de esta manera? ¿Qué nos pasó? ¿Qué no entendimos? ¿A qué manifiestos queremos ahora plegarnos cuando no lo hicimos ante los que verdaderamente nos proponen una solución? ¿Por qué nos cuesta tanto como sociedad aceptar los manifiestos divinos, trascendentes, espirituales -no religiosos-?
Porque ahí ya estaba todo dicho, en los Vedas, los Upanishad, los clásicos tratados de las ciencias del Ser y del estar, que hermosamente nos legaron los antiguos Rishis. Y muchos otros más, como el Tao Te King, el Kybalión, la Tabla Esmeralda, Isis sin velo, por nombrar algunos. Y sin contar todas las enseñanzas espirituales que los maestros realizados han decodificado y manifestado, como llave de la puerta de entrada, a la salida de todo este enrollo existencial. Y que no se malinterprete como huida o desinterés de la situación actual, sino más bien, hacerse cargo conscientemente de cada acción, de cada pensamiento, de cada interacción. En vez de querer adaptar o adaptarnos a esta realidad a nuestra conveniencia egocentrista cuando ya está todo plasmado en las escrituras puras y libres de todo vicio egoísta.
“No te niegues ni permitas que nadie más lo haga. Conságrate en tu espacio, ese que ocupas, ese que eres. Y acuérdate de no fijar posición alguna en estos planos turbios, anodinos. Disípate, despréndete, despégate, trasciende.”
Shakti Ma – Un Resplandor Eterno


Gracias por esta hermosa herramienta que nos permite apreciar los criterios de quienes conformamos esta Escuela. Todos los artículos son muy interesantes, profundos, aleccionadores. Sigan adelante. Felicitaciones.
Me gustó bastante esta tirada de news .Gracias!
Recien descubri este sitio. Y esta lectura me ha conmovido e inquietado en el sentido de que quiero aprender mas de lo que aqui se describe. Muchas gracias.