El sistema físico en su densidad es el vehículo que nos permite la expresión, movimiento, acción y sentir en este plano que habitamos, por lo tanto, es de vital importancia mantener un enfoque consciente sobre su salud y su utilidad para la trascendencia y evolución, pues solo a través de él podemos experimentar esta realidad y llenarla de significados sutiles a través de nuestros sentimientos, recreando así la luz de nuestra esencia.
Swami Sri Yutekswar, maestro de Yogananda, menciona en La Ciencia Sagrada que los átomos son el trono del espíritu del creador, que en conjunto crean la realidad ilusoria o Maya, y que su percepción en el hombre deviene en la ignorancia del propio Ser al identificarse con el cuerpo físico y los sentidos de percepción y acción, los mismos que al ser purificados nos permiten vislumbrar esta realidad como un juego de ideas del Espíritu Eterno, el cual es la única sustancia real que yace más allá de la comprensión de la creación material.
También nos menciona que para alcanzar la liberación es necesaria la conexión con nuestra propia naturaleza humana para vivir en armonía con esta realidad. Hace hincapié en el alimento, la vivienda y la compañía, invitándonos a relacionarnos de maneras puras con estos elementos en nuestro día a día.
De igual manera, desde las enseñanzas del Tao, se menciona cómo el cuerpo físico es el medio por el cual podemos accionar en propósito evolutivo. Zhuang Zi, antiguo filósofo chino, reconocido por el desarrollo de la filosofía Taoísta junto a Lao Tse, nos comenta lo importante que resultar aceptar el cuerpo tal y como es, pues nos recuerda que el cuerpo es un regalo del cielo y está regido por el Tao.
A través de sus enseñanzas nos invita a amar incondicionalmente el sistema físico más allá de sus formas ya que a través de él podemos cumplir con nuestro deber en este planeta y que gracias a sus peculiaridades somos capaces de desarrollar diversas capacidades necesarias para una vida armónica en comunidad.
Sin embargo, también nos hace ver que el cuerpo es simplemente un medio y no un fin. Él mismo decía que en el desarrollo de la Virtud el cuerpo desaparece. Es por esto que en su enseñanza encontramos nociones sobre el cuidado y utilización de la energía más que del mismo cuerpo físico en sí, pues solo a través de estos preceptos taoístas que se asemejan a los deberes y abstinencias de los yoguis, podemos vivir una vida en natural armonía con nuestra verdadera naturaleza, permitiéndonos así el desapego necesario de toda identificación material para lograr el alcance y unificación con la Conciencia Suprema, en perfecta unidad con uno mismo y con el entorno.
También Yogananda en su autobiografía nos comenta cómo los sentidos nos permiten recordar a la divinidad. Él nos cuenta una anécdota de cuando regresó a la India después de haber vivido varios años en Estados Unidos. Se encontró con un árbol de mangos, que, al comerlos, lo embarrararon totalmente siendo juzgado por sus discipulos a lo que él les comentó, que también en la textura, el sabor, el olor y el color de esas frutas está presente la divinidad y que no deben tener vergüenza de relacionarse con la naturaleza de esas formas gozosas mientras se mantenga el constante recuerdo del manifiesto que Es.
Por lo tanto, es importante mantener un sano equilibrio entre lo tangible e intangible de nuestra existencia, pues el cuerpo físico al ser el vehículo de otros cuerpos sutiles permite la acción evolutiva, es decir la proyección de nuestra luz y la disolución del temor; por lo que resulta importante un adecuado estudio sobre el sentir armónico que sostenemos con él en relación a este planeta que habitamos, dentro de este sistema, sin generar apegos pero sí sosteniendo una relación digna de amor con él.
Bibliografía:
Yukteswar, S. (2001). La ciencia Sagrada, Estados Unidos: Self Realization Fellowship
González, P. y Pastor-Ferrer, JC. (2005). Los capítulos interiores del Zhuang Zi, Madrid: Trotta
Yogananda, P. (2008). Autobiografía de un yogui, Estados Unidos: Self Realization Fellowship


La naturaleza manifiesta es la expresion Divina, la misma que nos permite convivir bajo la ley de armonia y aceptacion con lo tangible y nos ayuda a entender y comprender lo Intangible.