Rosalba Carriera, pintora italiana, nació el 7 de octubre de 1675 en Venecia, hija de un funcionario público y una comerciante de encajes. Desde pequeña diseñaba patrones para los encajes de su madre y se estima que fue esencialmente una pintora autodidacta.
Al decaer el comercio de encajes y hacerse popular el rapé, Carriera empezó a pintar miniaturas en las tapas de las cajas de rapé, y comenzó a utilizar el marfil como base, proporcionando la luminosidad característica de sus cuadros. Fue pionera en el uso del pastel, principal material que utilizó a lo largo de su carrera.
Su trabajo fue reconocido. Personajes de la realeza y la nobleza que visitaban Venecia se hacían retratos con ella en una demanda creciente, entre ellos, Maximiliano II de Baviera, Federico IV de Dinamarca y Augusto El Fuerte de Sajonia, quien, además, le encargó una colección de pinturas. A sus 25 años ingresó como miembro de la Academia de San Lucas, Roma, y en 1720 en la Academia de Bolonia.
Vivió un año en París (1720-1721) donde fue bien recibida, y retratar a Luis XV fue su primer encargo. Su hermana Giovanna la ayudaba a completar los retratos y para cumplir con los pedidos. Escribió un diario sobre este período, publicado en 1793, así como su correspondencia. Regresó a Venecia, visitó Módena, Parma, Viena, en Polonia produjo una amplia colección para Augusto III y fue maestra de la reina.
Artista muy competente, se adaptó a la fineza de los tiempos, cuyo estilo, alejado de la academia, se estima que inició la era rococó. Sus retratos realzan los rasgos de sus modelos, muestran habilidad para las texturas de telas, encajes, joyas y otros elementos del vestuario. Sus autorretratos eran fieles, inclusive para expresar la ceguera en la que culminó sus días.
Falleció el 15 de abril de 1757 en Venecia.

