El Kolam es una expresión artística muy arraigada en la cultura tamil.
La gente del sur de la India que habla tamil, son cerca de 64 millones (incluyendo cerca de 3 millones en el norte y el este de Sri Lanka).
Los tamiles, en su mayoría hindúes, tienen una reputación de ser más amistosos y más relajados y tranquilos que otros indios. Son hospitalarios y evitan conflictos. Fácilmente bromean con los demás. Además del buen humor, desde temprana edad aprenden una amplia gama de expresiones emocionales, lenguaje corporal y gestos. Sin duda esta característica peculiar influye muy positivamente en los miembros de esta cultura.
El pueblo tamil muestra una enorme riqueza en todas sus expresiones artísticas, desde la danza a la arquitectura, sin olvidar la música y su rica literatura. Pero posiblemente sea el Kolam la expresión artística más impactante en la región en la que viven, y más alejada de lo que suele ser el arte en occidente.
En qué consiste el Kolam
Kōlam en el idioma tamil significa forma y belleza. Un símbolo de auspicio y divinidad. El diseño de Kolam consiste en patrones geométricos que pueden ser sumamente elaborados que parecen hechos con tiza. Pero la gente en realidad crea un Kolam con arroz en polvo o pasta de arroz molido groseramente, pero algunas personas han comenzado a usar el color, mediante polvos de colores a base de vegetales y minerales. Se realizan en terrenos cuidadosamente barridos y venerados como Bhudevi o Madre Tierra, y además en los umbrales de las casas.
Este arte es muy antiguo, y aunque las primeras referencias escritas no tienen más de 600 años de antigüedad, los patrones geométricos, yantra o diseños tántricos que se utilizan en kōlam son de origen mucho más antiguo.
Características singulares.
Los artistas son mujeres. Realizar un Kolam no es tarea de varones.
Cada hogar es una escuela de arte. En efecto el conocimiento de los patrones de Kōlam se transfiere oralmente a través de generaciones entre las mujeres a medida que aprenden al observar a sus familiares realizar este ritual a diario.
Los artistas son millones. En efecto millones de mujeres en la ciudad, los pueblos y las ciudades de Tamil Nadu (y Pondicherry) dibujan kōlam en los umbrales y pisos de casas, templos y negocios.
Este arte tiene un carácter ritual. Incluso el que se realiza en el umbral del hogar. No solo porque no responde a un impulso o inspiración del momento, sino porque la intención siempre incluye cierta trascendencia.
No intenta expresar el mundo personal del artista, sino más bien un sentimiento o una ofrenda de una comunidad que se expresa y se afirma en sus convicciones y costumbres.
La obra de arte es efímera y no tiene valor comercial. La única excepción que encontré es debido a una artista china, que se acerca a este arte con una sensibilidad más acorde a la de un artista occidental.
En efecto, la obra de arte creada puede no durar ni unas horas, ya que el viento, los pájaros y los peatones rápidamente la deshacen.
El arte se ajusta a un calendario de fiestas y celebraciones vinculadas a la tradición védica. No hay lugar para las creencias o sentimientos personales.
Complementando el punto anterior, también expresa una vivencia familiar, como puede ser un nacimiento, un matrimonio, el fin de un período de 13 días de luto, o incluso la bienvenida a un pariente o amigo de la familia.
Todos los días sucede. En efecto, en varias ciudades tamiles, todos los miembros de esa comunidad, millones adornan (es mucho más que un adorno) el umbral de sus casas con un Kolam.
Se realiza en la frontera entre adentro y afuera. En efecto el umbral de la casa es de gran importancia como el punto de encuentro de lo interno y lo externo. Por esto el Kolam es un recurso que tienen los millones de artistas para afirmarse y expresarse en lo colectivo y en lo familiar frente a todos los integrantes del espacio en el que viven. Es una forma hermosa, pacífica, cordial de comunicarse con el entorno en el que viven
A pesar de que toda mujer es artista, y son millones, este arte no es sencillo. A primera vista, los patrones parecen bastante simples, pero se necesitan años de práctica y entrenamiento para dominar los complejos kōlams. En la mayoría de los hogares, las mujeres guardan cuidadosamente su cuaderno de práctica, un libro de registro de dibujos kōlam a lápiz, bolígrafo o lápices de colores y comparten los patrones tradicionales más complicados y difíciles entre sí. Los motivos van a variar según eventos o días del calendario hindú.
¿Conclusión?
Ese pueblo tamil ha logrado expresarse y afirmar su identidad a lo largo de siglos de una forma hermosa, aunque sumamente efímera, pero que se repite día tras día logrando así perdurar a lo largo del tiempo.
Es de destacar en contraposición a lo que es habitual en casi todo el resto del mundo, que esta expresión colectiva está en las antípodas de lo que es la propaganda y el intento de conquista y expansión de las propias formas de vivir en este planeta.

