El humor, hace parte del ser humano como una herramienta para poder sobrellevar las adversidades del día a día de forma más liviana, a la vez ha sido utilizado como una herramienta de lucha entre ideologías diferentes, para poder ridiculizar sin ofender, la visión del otro. Aun así, el humor siempre ha estado al borde de convertirse en ofensa, cuando este queda inconcluso o en doble sentido irresoluto y se convierte en sarcasmo o ironía; o también por factores externos como la sensibilidad cultural y social en ciertos momentos álgidos como la naturaleza de elecciones políticas, o temas sensibles como la transexualidad o las creencias religiosas.
Los medios sociales digitales, que han logrado llevar la información a todo el mundo en cuestión de segundos, permiten abiertamente la opinión de todos, coloca los límites del humor en un punto aún más difícil de definir. Se vuelve inevitable no recibir un insulto en retaliación por cualquier tímido intento de humor, ya sea dirigido a algún ente de poder.
En España, el humorista Dani Mateo utilizó la bandera de su país como ‘kleenex’ para limpiarse la nariz en un gag (golpe de efecto cómico) para la televisión. Esta misma broma se había realizado hace cuatro años por Ana Morgade sin que nadie la criticara, pero la urticaria nacionalista ha cambiado, no solo en España sino a nivel mundial, reforzando más el sentimiento patriótico, y las bromas con los símbolos patrios, que en otros tiempos solo habrían generado risas flojas, ahora provocan incitaciones a la lucha. Mateo, recibió una avalancha de insultos y amenazas en las redes sociales que ha afectado a sus familiares, sus compromisos publicitarios y sus negocios.
Este es tan solo un ejemplo que nos hace pensar de nuevo que el humor es un asunto serio, y nos lleva a reflexionar si se está intentando cercar los límites del humor a temas más genéricos o superficiales. Si nos adentramos a ver, no es que sea un régimen impositivo desde alguna anarquía que quiera sesgar las temáticas y el tipo de humor a ser utilizado, sino que somos nosotros mismos, quienes no soportamos más nuestros propios contenidos irresolutos , y la mínima exposición, así sea en broma que vaya en contra o ridiculice nuestra forma de pensar, es automáticamente atacada sin filtro ni temor alguno; esta al ser explayada en alguna red social sin interpelación inmediata que pueda generar algún roce o tensión directa, genera una mayor tendencia a la adversidad hiriente.
¿Podría el ser humano perder el sentido del humor? dependerá de las elecciones que hagamos como conjunto, si seguimos reafirmando nuestras parcelas defendiéndolas inmisericordemente, seguramente llegará un punto en que el humor se distorsione, pierda su valor, o su pureza. Quedará como un recurso interno para aquellos que aún mantienen la libertad y apertura mental en su avance espiritual.
Además del límite genérico existente, hay uno que se vuelve más difícil de hacer irreversible, el que es punible, el ya definido en ley. El profesor agregado de Periodismo, José María Perceval comenta que «la sociedad es la que debe superarlo (el sentirse ofendida por el humor) porque el terrible problema que tenemos no es dónde ponemos los límites al humor sino dónde ponemos los límites a la ley, parando al supuesto humor negativo».
Por otro lado, el comediante Tomás Fuentes opina que el humor tiene como fin principal hacer reír, ya sea que este haga pensar a las personas o no, y eso ya sería un atributo del humor, más no su fin en sí mismo. Por ello debería haber libertad de expresión del humor, y sea más bien de elección libre, qué humor consumir por parte del interlocutor, tal cual como ocurre en la literatura, no hay un cerco a la libre expresión, y queda abierto a la venta de quien quiera consumir cualquier libro de su interés.
Lo que es cierto es que el humor seguirá siendo un campo difícil de trabajar y digerir en nuestra sociedad, y será moldeado o aún peor limitado o acabado, por diferentes factores como la ley, la tecnología, la moral, los grupos sociales e ideológicos, y por supuesto, nuestros propios límites de conciencia.
Referencias: uab.cat y el humor, elperiodico.com y limites del humor con Dani Mateo.


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