La salud mental es uno de esos temas cruciales en nuestra existencia, de vital importancia e irónicamente menos “viral” que cualquier otro asunto. De esto se habla poco, en contraste con lo que se publicita más por estos tiempos. Por el contrario, este tipo de contenido generalmente permanece en los anales de lo académico y lo gremial, áreas que han dado respuestas hasta cierto nivel, encontrando a su vez discrepancias en las distintas ramas que se han derivado de la psicología.
Evidentemente, como en toda ciencia humana, prela lo docto como una especie de lugar privilegiado, destinado solo a mentes “brillantes”, siendo esta brillantez alcanzable por toda alma dispuesta a autoconocerse, para revelarse y trascenderse.
Dentro del terreno de lo psicológico hay un área llamada transpersonal, campo que se ha construido y nutrido de saberes “alternos a la academia occidental (como lo son diferentes tradiciones espirituales orientales)”. (1)
“Las dolencias psíquicas son evidencia
de viejas lesiones y, según la vía
transpersonal, son intentos por sanar
y liberarse de esos antiguos traumas”
La estructura conceptual y el desarrollo histórico de esta rama de la psicología, nacida a mediados de los años sesenta, en Estados Unidos, han permitido su consolidación y expansión en el marco de la psicología humanista, partiendo desde la dimensión espiritual del ser humano y los estados modificados de consciencia. (2) Desde esa perspectiva, una de las aristas más importantes de la psicología transpersonal es la exploración de las relaciones entre el todo y la parte, así como el caos y el orden.
En este sentido, las dolencias psíquicas son evidencia de viejas lesiones y, según la vía transpersonal, son intentos por sanar y liberarse de esos antiguos traumas.(3) Gran parte de la población del planeta padece problemas en esta área de la salud y uno de los más comunes son los ataques de pánico, un trastorno por ansiedad cada vez más frecuente, que presenta síntomas verdaderamente abrumadores. Es una dolencia que ha estado presente entre nosotros durante mucho tiempo, y ahora, en tiempos de pandemia, se ha intensificado.
Los trastornos de pánico, llamados también ansiedad paroxística, tienen como síntomas principales la dificultad para respirar, el dolor en el pecho, las palpitaciones, la sudoración extrema, los temblores y la sensación de mareo, además de que producen una inestabilidad física, una debilidad emocional, hormigueo en piernas o brazos, así como náuseas y malestar abdominal.(4)
“Un trance que parece una eternidad
en la relatividad del tiempo, pero que,
en algunos casos, puede tener no
más de cinco minutos de duración”
Muchas personas relacionan el ataque de pánico con una sensación de irrealidad, un vacío terrorífico, un abismo tremendo que los desdibuja y los mantiene presos de la misma muerte. ¿Cuánto miedo hay a lo que está más allá de lo físico? ¿Qué implica para nuestra psique dejar de existir así como eso que vemos frente al espejo todos los días, al cepillarnos los dientes? Son preguntas a las que se nos ha hecho difícil dar respuesta.
Sin embargo, sí podemos afirmar que, en lo físico hay circuitos desconectados, nervios dañados y químicas desbalanceadas. Algunos especialistas lo definen como un desperfecto del sistema de alarma que brota en medio de circunstancias estresantes, un mal que tiene mucha predisposición familiar, por herencia o por aprendizaje. Cada vez que brota, va alterando el sistema nervioso y muchas veces no se detecta el origen, es decir, surge con algún o sin ningún estímulo externo, lo que implica la no distinción entre la paradoja de si es real o no la amenaza que se percibe.
Esa falta de aire y a la vez esa pérdida de control de la propia vida, termina apareciendo como un hueco negro, un abismo que agobia, paraliza e incluso acelera el pulso al punto de la locura. Un trance que parece una eternidad en la relatividad del tiempo, pero que, en algunos casos, puede tener no más de cinco minutos de duración.
“Desde esa perspectiva, una de las aristas
más importantes de la psicología
transpersonal es la exploración de
las relaciones entre el todo y la parte,
así como el caos y el orden”
En la mayoría de los casos, los que padecen estos síntomas son medicados sin ninguna fórmula alternativa de exploración propia, para detectar las causas más profundas. La opción transpersonal logra ir un poco más allá revirtiendo el síntoma en cura, a través de lo que Stanislav Grof, investigador nacido en Praga y pionero en esta rama, denominó respiración holotrópica.(5) De la misma forma en que el veneno contiene el antídoto, aquello que nos asfixia, la respiración descontrolada y la hiperventilación inconsciente contienen la respuesta y la cura.
Respirar conscientemente siempre tendrá como propósito descubrir el origen de nuestros males que, de no alcanzarlo, se haría muy difícil obtener una verdadera sanación, propia en principio y colectiva en consecuencia.
Fuentes: (1) https://repository.javeriana.edu.co/bitstream/handle/10554/19079/BoteroMejiaEsteban2015.pdf?sequence=1&isAllowed=y (2-3) https://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/283929/ipv1de1.pdf?sequence=2.txt (4) https://www.eluniverso.com/larevista/2020/11/20/nota/8056408/ataques-panico-causas-soluciones/ (5)https://es.wikipedia.org/wiki/Stanislav_Grof


Gracias, muy interesante y acertado