Una madrugada insoportablemente calurosa del abrasador verano indio, Arjuna le propone a Krishna ir a pasar el día en las estribaciones del río Yamuna. Krishna, complacido, acepta la propuesta y obteniendo el permiso de Yudhishthira, emprenden caravana.
Al llegar, el ambiente es agradable. Sopla una fresca y ligera brisa. Los dos amigos, contentos, sentados en un tronco, contemplan asombrados la impenetrable espesura del extenso bosque Khandava. Morada de Takshaka, rey de las serpientes y amigo de Indra.
Un Brahmín de aura colorada interrumpe la contemplación. Solicitando a Krishna y Arjuna que le concedan un favor, saciar su hambre. Impelidos por el Dharma acceden a favorecer al Brahmín. Inmediatamente, este se revela como Agni (Dios del fuego) y manifiesta su anhelo de devorar el Khandava en su totalidad. Flora y fauna por igual. Les explica que Indra (Dios de los cielos), siempre protege a su amigo Takshaka, impidiendo su éxito con fuertes lluvias.
Arjuna explica a Agni que, si han de enfrentarse a Indra, necesitarán poderosas armas y un veloz carruaje. Agni accede a concederles lo necesario con la ayuda de Varuna (Dios de los océanos). La lucha es apoteósica. Indra, enterado que su amigo Takshaka no se encontraba en el bosque y que el hijo de este logró escapar, depone sus armas. Krishna y Arjuna resultan vencedores. Agni, satisfecho y saciado, transformó un bosque entero en cenizas.
Así queda registrado en el Mahabharata, el más épico de los incendios forestales de la historia.
Se considera incendio forestal a un fuego que se propaga de manera muy rápida, descontrolada e impredecible por grandes extensiones de terreno silvestre. Pudiendo incluso sortear obstáculos naturales como ríos, carreteras y cortafuegos. La mayoría de estos incendios ocurren en los meses de verano, cuando el calor solar deshidrata y seca la biomasa vegetal de los bosques y sabanas; convirtiéndola en material altamente inflamable.
En su mayoría, son producidos intencionalmente con el fin de generar terreno para la agricultura o la ganadería. También por conflictos entre terratenientes (amedrentamiento o venganza), vandalismo o problemas psicológicos como la piromanía. La negligencia humana juega un papel principal en el aumento porcentual de los incendios forestales y las grandes extensiones de bosque perdidos en las últimas dos décadas.
La quema de basura irresponsable y las fogatas en sitios de alto riesgo, solo hace falta una chispa trasportada por el viento para iniciar un gran incendio. Líneas eléctricas y maquinarías de combustible fósil. Tan solo menos del 10% tiene su origen en causas naturales como el impacto de un relámpago o la combustión espontánea por las altísimas temperaturas.
El homo erectus tomó el fuego del incendio forestal en una sabana africana y, finalmente, logró trasladarlo para prender una fogata en su caverna, hace más de un millón de años (Hilton-Barber & Berger, 2004). El poderoso elemento ahuyentaría a los depredadores y también alejaría la oscuridad. Junto al fuego, nuestros ancestros pudieron comunicarse rudimentariamente con señas y sonidos, dando paso al nacimiento del lenguaje.
Comenzaron a planificar y gradualmente desarrollar actividades mentales más complejas. El fuego encendió la inteligencia de estos proto hombres y les permitió visualizar que un incendio avanzaría con el viento y les serviría para acorralar animales, cazarlos y asarlos. En la sabana quemada era más fácil y seguro desplazarse, pues los depredadores o las víboras no podían ocultarse en la ausencia de follaje. La lluvia traía consigo el reverdecer de la sabana y el tierno forraje atraía a los animales de caza.
Así nacería la sabiduría ancestral de la quema controlada de los bosques, la cual permitía un renacimiento y proliferación de especies. Los incendios forestales mantuvieron un equilibrio simbiótico entre ecosistemas. Mientras el humano se sentía parte del planeta y en equilibrio con los 5 elementos, la danza elemental mantenía su armonía.
Pero la ambición y la falta de conciencia nos ha llevado a los límites de lo insostenible. Permitiendo así la incineración de extensísimas áreas que se han encargado de mantener el balance de gases atmosféricos necesarios para que prolifere la vida en nuestro planeta. Los incendios boreales, ocasionados por el calentamiento global, amenazan con liberar millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero atrapados durante milenios en el permafrost.
El tiempo ha ratificado que la humanidad respira su propia inconsciencia.
Fuentes Consultadas:
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-40182012000300008#:~:text=La%20presencia%20de%20los%20incendios,plantas%20colonizaron%20la%20superficie%20terrestre.
https://es.wikipedia.org/wiki/Incendio_forestal
https://www.fao.org/3/cb2953es/cb2953es.pdf
https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0717-73562018005002401&script=sci_arttext_plus&tlng=es
https://youtu.be/ath0pWhC4MU
Foto de Eva Bronzinl

