La primera impresión al ver un diagrama geométrico sagrado, es como la instalación de un arquetipo en el campo de la mente. Pareciera algo indescifrable, como un impacto que no se puede develar en una primera instancia, porque nuestra mente racional no opera en el mundo de la simbología.
Tanto el yantra, o su par, el mandala, son de tradición Hindú – Tibetana (tradición heredera de la enseñanza cósmica), personifican a deidades y recrean estados del macro y microcosmos. Si bien los yantras trabajan con geometría, los mandalas también pueden ser figurativos. El uso del color es más primario, en el primero; y, más amplio, en el segundo.
Los hay bidimensionales, como en impresiones de papel, metal y tela. Se pueden dibujar en el piso, en las casas, y sobre todo se adornan templos con fines mayores. Los hay tridimensionales, para resaltar la diferencia de niveles y energías del cosmos. Pero, independientemente de su diseño y elaboración, ambos son un medio hacia la meditación profunda y expansión de la energía, pero sobre todo el yantra es de carácter ritual.
El prefijo Yan del yantra, significa “concebir” y Tra es “instrumento”. Por lo que un yantra es un artefacto cósmico, una maquinaria divina, una obra arquitectónica de luz, que opera en esta dimensión, y en otras más elevadas también, que invita, a través de la invocación de mantras, el llamado a la fuerza divina, a habitar este dispositivo y, desde allí, concebir, proyectar y manifestar su fuerza, con fines trascendentes para quien lo opere.
Envuelto el yantra entre ciencia, metafísica, arte y espiritualidad, desde aquellos albores de su creación, donde la tradición hindú, en su esplendor sacerdotal-astrológico, propiciaba la decantación de estos cosmogramas, se eleva el Sri Yantra, o Sri Chakra, uno de los más importantes de la Enseñanza Védica Sri Vydia, que tiene como fundamento a la Shakti, energía y fuerza cósmica creadora, aspecto femenino de la Divinidad.
Ampliamente, el Sri Yantra representa la eternidad y el origen de toda manifestación. Nace de un núcleo de energía concentrada que deriva, luego de manifestado, en la relación de energías dinámicas y estáticas de los aspectos masculino y femenino a través de 9 triángulos yuxtapuestos, que a su vez da origen a otros 43 triángulos más. Todos estos triángulos convergen y se interrelacionan en un espacio único que lo contiene todo, tanto el universo entero como el cuerpo humano mismo.
En un pasado, cuando el arte estaba al servicio y disposición del trabajo interno profundo, el presente nos regala la existencia de escuelas de desarrollo de conciencia, que hacen de los yantras un instrumento para lograr la desmaterialización y despersonalización propia y asemejarse a ello, que está ahí, en suspensión geométrica, esperándonos.
El yantra no es algo que se pueda explicar en estas breves líneas, más bien para comprenderlo hay que sumergirse y dedicarle hasta toda una vida a su estudio y práctica. Entenderlo es encontrarse a uno mismo, en su estado más sublime.
Fuentes consultadas:
https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-71812017000200173
https://rincondeltibet.com/blog/p-diferencia-entre-mandala-y-yantra-2601/


GRACIAS .
MUCHO QUE APRENDER ! … TRABAJO INTERNO PROFUNDO …ONS
Me gusta mucho la idea de “el arte al servicio y disposición del trabajo interno profundo” pues fue el Arte quien me hizo cuestionarme por primera vez la existencia de un algo invisible que lo conecta todo, de una especie de más allá que ahora entiendo es un más acá.
Ahora quisiera dedicar mi práctica artistica al servicio y disposición del trabajo interno profundo.
Gracias por esta enseñanza
Om Namaha Shivaya