Antonín Dvorak, compositor checo, nació en Nelahozeves, región Bohemia, el 8 de septiembre de 1841, hijo de pequeños hoteleros y primogénito de 14 hijos. Desde corta edad demostró disposición y talento para la música. Inició estudiando violín, órgano y viola, la cual tocó en una orquesta hasta 1871 mientras comenzaba su carrera como compositor.
Su primera obra exitosa fue el “Himno patriótico” (1873) gracias al que obtuvo el puesto de organista en la iglesia San Etelberto hasta 1877. En estos años compuso el “Stabat Mater” que representó con éxito en Inglaterra y EEUU. Presentó varias obras al Premio Estatal de Composición de Austria, en el que Brahms era jurado principal, ganando el concurso en 1874, 1876 y 1877. Los trabajos presentados al editor Simrock alcanzaron extraordinarias ventas y lo llevaron al reconocimiento internacional.
En 1892 fue nombrado director del Conservatorio Nacional de Música de América, Nueva York, período en que produce algunas de sus más relevantes obras: “Sinfonía del Nuevo Mundo”, “Concierto para violonchelo. Op. 104” y el “Cuarteto Americano”.
Dvorak compuso en diversas categorías: música de cámara, sinfónica, sacra, conciertos, poemas sinfónicos, entre otras. Su producción temprana era romántica, luego se expresó mediante una ambigüedad tonal influenciado por Liszt y Wagner, desde donde pasó a un estilo más clásico, incorporando, finalmente, recursos de la música folclórica checa. Obras importantes con acento nacionalista son “Tres rapsodias eslavas”, “Danzas eslavas”, “Sexta sinfonía en re mayor” y la cantata “La novia del espectro”.
Fue miembro de la Academia de las Artes y de las Ciencias de Serbia, recibió el Doctorado Honoris Causa de Cambridge, la Orden de la Corona de Hierro y la Orden Imperial de la Corona de Hierro.
Falleció en Praga el 1 de mayo de 1904.

