La manera como el ser humano ve el mundo ha sido registrada a través de la expresión artística con especial alcance desde la pintura, dados los matices y variantes que la aproximación del artista se permite bajo su libertad creativa.
Esta creación tan personal e íntima, transmite emociones provenientes de la experiencia cotidiana, que han recorrido los sentidos hasta proyectase con una energía propia que no busca nada más que expresarse.
La obra se configura a lo largo de la vida notándose en diversas biografías de célebres pintores, que el artista puede iniciar bajo un estilo y transitar diferentes etapas que son un reflejo inminente, de un íntimo proceso que va concretando visiones y posturas como manifiestos de sus presentes.
El asunto que va complejizando y abrumando este flujo de inspiración termina siendo la instrumentalización del arte desde los criterios y supuestos sobre como apreciar y valorar algo tan subjetivo y personal.
Claude Monet uno de los principales representantes del impresionismo del siglo XIX, postuló una afirmación genuina que desafía esa pesada intelectualidad con la que se recarga la experiencia individual ante su obra y con esta frase nos centra en la frecuencia exacta: “Todo el mundo discute mi arte y pretende comprender, como si fuera necesario, cuando simplemente es amor”.
Esta declaración se agradece por la libertad que otorga al espectador para que solamente sienta, dejando de lado la carga de razonamientos y calificativos que hacen ruido en el encuentro de corazón a corazón entre el observador y lo observado.
La naturaleza, las personas, los lugares, los objetos son invitados a la composición que se ofrenda desde un estado interno que Monet anuncia con certeza impecable, desestructurando cualquier intento racional que distorsione.
En la historia de su obra si uno contempla algunas de sus series más reconocidas, llama especial atención el interés que tuvo hacia su jardín personal que inspiró la producción Les Nymphéas la cual tardó cerda de 9 años en salir a la luz, donde los nenúfares – lotos los protagonistas.
El vínculo con esta especie que representa espiritualmente la pureza, la iluminación, el logro del espíritu sobre los sentidos y la belleza; habla de un alcance interno que se refleja en la frase referida y da cuenta del florecimiento que alumbra una conexión intima y verdadera con su obra.
Inesperada y pura su autopercepción para contar con sus manos lo que ve, Simplemente amor…
Fuentes consultadas
https://es.wikipedia.org/wiki/Claude_Monet
https://es.wikipedia.org/wiki/Nen%C3%BAfar

