¿Qué tienen en común una canción de Daft Punk con una passacaglia de Handel, y porqué ambas pueden resultarnos igualmente gratificantes? En esta ocasión, y en torno a lo que nos atañe en Música Sana, pondremos el foco en una de las claves universales de la arquitectura musical, en intrínseca relación fractal con la naturaleza cósmica: el círculo de quintas. Revelar así las razones detrás del encantamiento que algunas piezas pueden producir en quien escucha sensiblemente, sería evocar a Paramahansa Yogananda y su certeza de que la música puede “despertar tenues recuerdos de nuestro origen divino”.
Recientemente, inmersos en las fuerzas vibracionales, que la energía Shakti desplegó sin límites durante los nueve días de Navaratri, la Madre Shaktiananda compartió música que, como señales luminosas en una atmósfera consciente, indefectiblemente, pulsaron las fibras internas que reverberan en nuestro Ser.
Entre ellas, la “Passacaglia Handel-Halvorsen”, se instaló de forma particular, en un bucle de gozo infinito al cual no hay manera de resistirse, pues en sí mismo, lleva impreso un código de entrega al todo. La pieza, compuesta por Johan Halvorsen, está basada en el último movimiento de la Suite en Sol menor para Clavecín de Handel.
Para intentar comprender cómo se produce este “encantamiento” propio de las composiciones que, como esta, se basan en el círculo de quintas, es necesario volver la mirada hacia el sabio Pitágoras. Y es que el haber sido capaz de develar una estructura musical que conjuga en engranajes perfectos las nociones de número (5 como quinta y 12 como círculo) y las de frecuencia (escalas musicales y progresiones armónicas), abre una puerta, desde el arte musical, hacia las instancias de la revelación trascendente.
A Pitágoras se le considera el fundador de la teoría matemática en la música del mundo occidental. Comprendió cómo los sonidos musicales contienen relaciones numéricas precisas entre sí y que, desde esa misma naturaleza, era posible crear sistemas tonales, basados en intervalos que tienen su origen en las leyes físicas de propagación del sonido. Es así como la quinta “justa” (también llamada “perfecta”), ocupa un lugar de suma importancia.
Pitágoras descubrió que, si reducimos a la mitad la longitud de una cuerda en vibración, ésta producirá un sonido igual al de su longitud original, pero elevado a la siguiente octava (ejemplo: de Do 3 pasaría a Do 4). La octava, filosófica y musicalmente, implica el inicio de un nuevo universo de creación, con las mismas leyes que su dimensión previa, solo que, en ciclos de vibración más altos, literalmente, a mayor frecuencia. No en vano, Miles Davis aludió a este “secreto” en su famoso be-bop, “Seven Steps to Heaven”.
Siguiendo con el ejemplo de la cuerda, si la dividimos en ⅔ de su longitud original, producirá un sonido de quinta perfecta y si hacemos lo mismo, pero en 3/2, se obtiene una cuarta perfecta. Lo paradójico aquí es que la relación de notas es la misma si pensamos en que Sol es la quinta de Do en un sentido ascendente, así como Fa es la cuarta de Do en el mismo sentido.
Pero esta misma relación entre Fa y Do, la podemos ver como una quinta perfecta si partimos de Fa como el inicio de la octava ascendente (Do es la quinta perfecta de Fa). De esta forma, cuartas y quintas se interrelacionan y se complementan para crear quintas, bien sea si las vemos desde el punto de vista ascendente o descendente. Con base en estas proporciones, se construyó la escala pitagórica, mediante la distribución de estos intervalos a lo largo de los 12 tonos de la música occidental.
Toda la música occidental está construida tan solo en 12 notas musicales. Sin importar en qué octava se reproduzcan, o qué instrumento las reproduzca, siempre serán las mismas 12 notas. ¿Es una coincidencia o un diseño perfecto? Tanto si nos desplazamos en sentido ascendente o descendente en este círculo de quintas, llegaremos al centro tonal en octavas superiores o inferiores.
Pasando de la teoría a la experiencia, a continuación, dejamos algunas composiciones que contienen la “magia” del círculo de quintas:
- “Handel-Halvorsen Passacaglia”: un círculo de quintas completo con variaciones sencillas y virtuosas.
- “Autumn Leaves» en interpretación de Chat Baker. Esta pieza, compuesta por Johnny Mercer, ha sido una de las canciones más versionadas en toda la historia de la música del siglo XX. ¿Porqué será?
- “Veridis Quo” de Daft Punk. Retomando la críptica alusión latina al distinto, el histórico dúo electrónico francés, nos brinda una progresión armónica de quintas al estilo barroco, sobre un beat que invita, por lo menos, a mover la cabeza.
Y si el bucle persiste, entregarse así a los oleajes musicales, sería expresar en nosotros mismos un orden matemático y musical del Universo, idea central de la filosofía Pitagórica.
Fuentes consultadas:
Lista de Música en Spotify: https://open.spotify.com/playlist/0cFLZKFDgMmYxrOhCvKss9?si=c405c9fc5fa140a1
Jaime Altozano. “El Círculo de Quintas”. YouTube: https://youtu.be/BRBTCIK_9_g?si=gi50NMudxoV_rSoy
El Pato Donald en el país de las matemágicas: https://youtu.be/JOkVfu2FxpA?si=nt0Q2zSQliUoot9D (atención al emblema “secreto” de los pitagóricos”.


Om Namaha Shivaya, Swamiji. Buenas… Gracias por éste post. ¡Me encanta!
El círculo de quintas es fascinante. Al interactuar con la materia vibrante, genera patrones de gran estabilidad y belleza. Transmite equilibrio y expansión; orden cósmico. Nos muestra cómo toda tensión encuentra siempre su resolución; todo conflicto encuentra la paz. La quinta abre el corazón y le brinda balance a la mente. Su resonancia equilibra hemisferios cerebrales y armoniza el campo emocional.
Matemática pura, espiral infinita, símbolo de integración, el Circulo de Quintas es La Música recordándonos que el Ser es infinito y que cada vibración es un paso de regreso a la unidad. Es el Ser mismo y su lenguaje. Es un mapa, una rueda del tiempo y la transformación, donde la multiplicidad retorna siempre al origen. Cada nota transmigra en otra, revelando que todo sonido contiene el germen de todos los demás. Es un reflejo microcósmico y un diagrama audible de la arquitectura universal…
Lo que hicimos con los Yantras en la playa durante Maha Navaratri fue demasiado grande. El agua como conductor de la electricidad y la luz. Y, no cualquier agua; inconmensurable agua salada de un infinito mar. El Sol ardiente de medio día; el más intenso. La arena como elemento primario gracias al cual percibimos y reproducimos la cimática; las formas sonoras de la luz. Los Yantras de cada Devi; la geometría más sacra del Universo; portales dimensionales de altísima vibración. La madre cósmica encarnada, Guruji, guiándonos y brindándonos siempre la belleza, la creatividad, la consciencia, el saber elevado y la gracia descendida. Y, nosotros, inocentes hacedores de cada vórtice, cada portal. ¡Qué Divino! ¡Más que precioso! ¡Más que Hermoso! Gracias siempre a la Madre; Santa, Inmensa y Bendita. Ojalá que hayamos podido lograr resonar bonito en la eternidad. Eso tuvo que haber llegado lejos hacia los confines… Ojalá.
Om Aim Hrim Klim Chamundaye Viche.
Om Namaha Shivaya.
Pranam. ¡Abrazos, Swami!
muy interesante, buscaré esa música para escuchar esa maravilla
Muy clara e interesante explicación del círculo de quintas.
Increíble, como solo con 12 sonidos, se ha hecho y se hará tanta música y difrente una de otra, es inagotable.