El reciente estallido de la guerra Rusia-Ucrania ha puesto al frente uno de los aspectos más característicos de las estrategias militares modernas: la ciberguerra. Ahora que los seres humanos y naciones contamos con una existencia virtual cada vez más relevante, los ataques hacia estas formas artificiales tienen consecuencias cada vez más devastadoras. Estos van desde filtración y pérdida de información sensible hasta el sabotaje de artefactos e industrias necesarias para el vivir cotidiano. Visto así, ¿qué alcance puede tener la guerra cibernética?
¿Qué es la ciberguerra?
La ciberguerra puede definirse como el uso de técnicas cibernéticas para causar daños, destrucción o bajas con fines políticos por parte de estados o grupos políticos [1]. Esto puede ser posible debido a que la tecnología militar actual, y en general las sociedades modernas, depende del uso de internet y redes informáticas para un accionar más eficiente. Por tanto, ciberguerra implica la interrupción de servicios y datos cruciales de la red, el daño a infraestructura crítica (p.e. almacenes de armamento, plantas eléctricas, etc.) y la creación de incertidumbre y duda entre los comandantes y líderes políticos opuestos.
Aunque es poco probable que no produzcan victorias militares por sí mismos, los ciberataques ofrecen ventajas estratégicas y forman parte de la planificación y las operaciones militares de hoy. A saber, su alcance es prácticamente ilimitado, ya que puede utilizarse en cualquier lugar donde llegue internet. Además, su velocidad se mide en segundos, independientemente de la distancia del objetivo. A todo esto se suma que el coste es relativamente bajo, y la sorpresa y el anonimato son sus atributos normales.
Principales formas de ciberataque
Entre los principales métodos de ciberataque encontramos el Denial of Service (DOS), malware y phishing [2]. En el DOS, o su versión más robusta Distributed Denial of Service (DDOS), el ciberatacante consume todos los recursos del servidor (o computador objetivo) colapsando un sitio web con demasiado tráfico, por lo que el acceso al servicio no es posible para los usuarios del sistema.
El más conocido es el uso de malware, que consiste en hacer que las víctimas del ataque entren en contacto con virus informáticos que infectan sus dispositivos. Por último, el phishing es un método en el que el atacante envía un correo electrónico aparentemente legítimo pidiendo a los usuarios que revelen información confidencial.
Volviendo al contexto bélico actual, se registra que, a partir del 23 de febrero, ataques DDoS contra sitios web gubernamentales y de infraestructura ucranianos provocaron la interrupción generalizada de los recursos web del Ministerio de Defensa y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania [3].
Además, investigadores de ciberseguridad han descubierto un nuevo malware de borrado de datos, apodado HermeticaWiper (alias KillDisk.NCV), que se ha desplegado contra objetivos ucranianos [4].
De manera análoga, el equipo de respuesta a emergencias informáticas (CERT-UA) ucraniano ha informado de la existencia de correos electrónicos de phishing masivos dirigidos a las cuentas privadas del personal militar ucraniano y personas relacionadas [5].
En respuesta, el grupo de hackers «Anonymous» lanzó #OpRussia para desencadenar ataques DDoS masivos contra dominios rusos, junto con filtraciones a gran escala de datos privados rusos. En pocas horas, se cree que el esfuerzo coordinado logró derribar el sitio web oficial del Kremlin junto con los de Vladimir Putin, el Ministerio de Defensa y el Parlamento [6].
Hacia una ciberguerra mundial
Los ciberataques entre Rusia y Ucrania no son una novedad. Sin embargo, nos encontramos en un contexto en el que esta ciberguerra puede escalar a nivel mundial.
De acuerdo con Mark Montgomery, director de la Fundación para la Defensa de las Democracias, las sanciones económicas impuestas por la OTAN pueden llevar a que Rusia amplíe su campaña cibernética más allá de Ucrania, para incluir a los Estados Unidos y a los objetivos europeos . Según este especialista, Rusia tiene la capacidad de infligir daños a infraestructuras críticas y empresas individuales de los Estados Unidos, puesto que es casi un hecho que existe malware ruso dentro de los sistemas estadounidenses de agua, energía, aviación, nucleares y de fabricación.
En suma, nos encontramos a puertas de una nueva forma de guerra mundial con un potencial destructivo difícil de predecir.
Referencias
[1] https://ieeexplore.ieee.org/abstract/document/5719593
[2] https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2352484721007289
[3] https://outseer.com/fraud-protection/russia-cyberwar/
[4] https://tinyurl.com/yx3v3phj
[5] https://techcrunch.com/2022/02/25/belarus-hackers-ukraine/
[6] https://tinyurl.com/56ymfbz4
FOTO: Genbeta.com


Gracias por compartir esta información; que nos deja perplejos ante el panorama de la guerra… que podríamos hacer ante semejante moustruos de poder ? Ahora la humanidad se hace más vulnerable frente a estas nuevas formas de destruccion masiva .
Es un tema muy interesante, desconocía el alcance de este tipo de guerra, impresiona a donde a llegado la humanidad con tal de tener poder