La impronta del coronavirus ha dejado cosas buenas, malas y feas, y desde la redacción del UpaniNews elaboramos una breve encuesta con la finalidad de aproximarnos a esas eventualidades que han marcado a los seres humanos. En la consulta pudimos constatar la tendencia: se le preguntó a un grupo de personas, de diferentes edades, oficios y género ¿Qué es lo que más ha crecido en este encierro? La mayoría privilegió la espiritualidad.
El aislamiento y el distanciamiento a los que hemos sido sometidos, ciertamente, han sido medidas que han salvaguardado, hasta cierto punto, nuestra salud física. Sin embargo, el costo en otras áreas, como la salud emocional y mental, ha sido evidente, aunque aún no hemos visto, en totalidad, las complejas dimensiones de lo que esto generará a corto, mediano y a largo plazo. Pero toda situación tiene sus ventajas y desventajas, y en la siguiente encuesta se deja esa evidencia.
Al vernos aislados, solos en algunos casos, acompañados en otros (valga decir que muchos de esos acompañantes resultaron aleatoriamente no planeados), se han desatado todo tipo de situaciones. Podemos mencionar la obligatoria introspección, al confrontarnos con nosotros mismos, en silencio y soledad, así como la inesperada convivencia y roce que pudo este confinamiento causar, tanto con familiares como con otras personas de nuestro entorno, con quienes no habíamos planeado estar, de forma consciente, tanto tiempo y tan cerca.
¿Qué es lo que más ha crecido en este encierro?



La dependencia de muchos (más) humanos a los dispositivos electrónicos y, también, a un tipo de comunicación virtualizada e intermediada por pantallas han tenido un crecimiento inusitado en este encierro pandémico. Este plataforma es una muestra de todo ésto. Y tanto los temores como los conflictos (familiares, personales, laborales…) se han exacerbado y, a la vez, han domesticado la espiritualidad, para hacerla más individual.
Ciertamente hemos empezado a valorar lo que antes rezagábamos por la interminable distracción exterior. El interior, ahora no hay urgencias para salir y realizar actividades fuera, los horarios los adecuo a mis prioridades de ahora, Espiritualidad, actividades domesticas, y familiares. La fe y el saber que no necesitamos de afuera para sentirnos nosotros mismos, da satisfacción que reduce la sensación de encierro de estos momentos. Pensar en uno mismo, recapacitar, conectarse con uno y con lo que rodea hace que se esté en una constante actividad propia que alienta. Con la ayuda de la escuela, pudimos superar y sobrellevar toda la ansiedad e insatisfacción que esto acarrearía. Gracias infinitas por estar siempre ahí, cuando los necesitamos.