De los territorios de inagotable belleza de Costa Rica hasta las profundidades exuberantes de las Selvas Amazónicas al sur de Colombia, se extienden algunos de los ecosistemas más biodiversos del mundo. Sumergirse en los sonidos que revuelan los aires, percibir las vibraciones que retumban en la tierra, dejarse mecer por las corrientes y los variados oleajes de los mares, conduce a experimentar una sinfonía sin fin de instrumentos vivos, acompasados por los ritmos del día, la noche y los fenómenos meteorológicos.
Con 56.000 especies, 311 ecosistemas continentales y marinos, y 2,9 millones de hectáreas de páramos, Colombia es el país más biodiverso por kilómetro cuadrado en el mundo. No indiferentes a este tesoro planetario, y en un intento por transferir su inteligibilidad natural a una orquestación con referente histórico, un grupo de investigadores colombianos decidió recrear el himno nacional con los sonidos de su extensísima biodiversidad.
Escúchalo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=fUjURQczP8Q
Esta extraordinaria recreación es el resultado del trabajo conjunto de biólogos, investigadores y del productor musical Miguel de Narváez, quien fue el encargado de integrar las muestras de los sonidos grabados en una secuencia rítmica fiel al himno, junto con la búsqueda de la mayor exactitud melódica posible y la texturización adecuada.
Un trabajo de ingeniería de sonido impecable, enriquecido por la sensibilidad de quien se ha nutrido de la abundancia de vida que habita en este país.
Más allá de la mirada científica y artística, podemos contemplar este trabajo desde una perspectiva musicoterapéutica y también filosófica. En musicoterapia, la composición de canciones es una técnica utilizada para ayudar a una persona o comunidad a resignificar una pieza musical mediante modificaciones: añadir instrumentos, cambiar la letra o recrearla de distintas formas. Aunque no se trate de una intervención musicoterapéutica en sí misma, la recreación del himno pudo generar cambios significativos en la percepción colectiva de la obra, modificando asociaciones previas y remitiendo hacia la armonía natural de una parte del planeta.
Desde la filosofía, ya Platón había introducido el concepto de la khora, una especie de receptáculo o matriz que funciona como contenedor de las formas inteligibles, permitiendo que se manifiesten en el mundo de los sentidos. La khora sutiliza los velos perceptivos, así como la estructura musical del himno de Colombia otorga forma y representación psicológica a aquello que hemos olvidado escuchar.
Una inmensidad de sonidos, una sinfonía vital de inspiración divina: aquello que todo lo permea, lo sostiene y a todo responde.
Fuentes consultadas:
Bruscia, K. E. (2014). Defining music therapy. Barcelona Publishers.


Hermosa reproducción de los sonidos de la naturaleza
Felicitaciones