La venta y el consumo de sustancias prohibidas se ha afianza notoriamente en los últimos años. Las medidas de control son muy convenientes, pero no han sido del todo efectivas. Fueron las pretensiones de Estados Unidos por encumbrarse como potencia imperial, y los perjuicios que le estaban generando la venta ilegal importada desde los países latinos como Colombia y México lo que lo llevó a convocar esta cruzada contra el uso de drogas. A fines de la Primera Guerra Mundial, al firmar en 1919 el Tratado de Versalles (tratado de paz que puso fin al estado de guerra entre Alemania y los Países Aliados) es cuando EEUU logra introducir la prohibición del cultivo y la regulación de su consumo.
De acuerdo con el Informe Mundial sobre las Drogas de la ONU del 2021, alrededor de 275 millones de personas consumieron drogas en todo el mundo en el 2021 y más de 36 millones de personas sufrieron trastornos por su consumo. Entre 2010 y 2019 el número de personas que consumen drogas aumentó un 22%, debido en parte al crecimiento de la población mundial.
Las causas del aumento de consumo de drogas son variables, pero uno de los principales son los mercados de drogas en la dark web los cuales surgieron hace solo una década, y a pesar de ello los más grandes ya tienen un valor de al menos 315 millones de dólares en ventas anuales. Aunque esto es solo una fracción de las ventas totales de drogas, la tendencia es ascendente, con un aumento de cuatro veces entre 2011 a mediados de 2017 y a mediados de 2017 a 2020. La rápida innovación tecnológica, combinada con la agilidad y adaptabilidad de los que utilizan las nuevas plataformas para vender drogas y otras sustancias, es probable que de paso a un mercado globalizado en el que todas las drogas estén más disponibles y accesibles en cualquier lugar. Esto, a su vez, podría desencadenar cambios acelerados en las pautas de consumo.
El tener un mercado de acceso virtual remueve barreras mentales y emocionales sobre su prohibición, y sobre la sensación de estar haciendo algo errado o perjudicial, facilitando que las barreras éticas y morales, aprendidas para evitar caer en la adicción, se resten notoriamente, haciendo que las campañas contra las drogas sean menos efectivas.
Un estudio realizado por el Instituto Nacional en el Abuso de Drogas (NIH) de los Estados Unidos, enfocado en programas de prevención del abuso de drogas con bases científicas, demostró que las partes del cerebro que controlan el juicio y la toma de decisiones no terminan de desarrollarse hasta pasados los 20-25 años. Esto limita la capacidad de un adolescente para evaluar correctamente los riesgos de probar drogas y hace que las personas jóvenes sean más vulnerables a los diferentes ambientes de riesgo. Esta condición en los jóvenes más la desviación de la realidad que produce el internet, son una combinación que aumenta la probabilidad de que los jóvenes caigan más fácilmente en el consumo.
¿Cuál sería entonces el cambio de estrategia que deberíamos seguir en estos tiempos para poder prevenir el aumento de consumo de drogas?
En principio el enfoque espiritual sería el más directo y profundo para poder atender el problema, si cada ser humano comprendiera su condición kármica por la cual tiene un grado de propensión hacia la adicción o cualquier estimulante para alterar su sistema, conociera métodos efectivos de disolución del karma, aceptara la necesidad de ayuda para poder conocer estos métodos y la necesidad de una asistencia para poder controlar los impulsos y las fuerzas contrarias que lo llevan a la tendencia de la adicción, podría entonces atenderse el problema de raíz.
Lastimosamente este enfoque espiritual en estos tiempos resulta una utopía, y hay que apelar a otras estrategias que se amolden a la capacidad de reacción que tenemos como humanidad. La NIH propone métodos basados en fundamento científico que han tenido resultados comprobados y efectivos que trabajan el desarrollo ético y psicológico del individuo y de su núcleo familiar.
Su enfoque es ambicioso proponiendo intervención directa de apoyo en las familias tan solo para la prevención del consumo y para una formación en ser mejores padres. También aprender a hacer un monitoreo sano sobre los hijos basado en una relación de comunicación abierta y armoniosa, y una educación y formación a nivel individual y familiar abierto a la discusión.
Una aplicación intensiva del gobierno sobre la sociedad que intervenga de manera más directa sobre la conciencia de la sociedad podría ayudar, aun así, mientras los gobiernos o las organizaciones de salud no tengan presente la necesidad de la sanación del núcleo familiar, el riesgo de consumo de drogas seguirá siendo muy alto debido a que no se está atacando el problema de fondo.
Referencias:
https://nida.nih.gov/es/publicaciones/las-drogas-el-cerebro-y-la-conducta-la-ciencia-de-la-adiccion/prevencion-del-abuso-de-drogas-la-mejor-estrategia https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001522.htm#:~:text=La%20causa%20exacta%20del%20consumo,pueden%20ser%20todos%20factores%20intervinientes
https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001522.htm#:~:text=La%20causa%20exacta%20del%20consumo,pueden%20ser%20todos%20factores%20intervinientes.
https://www.laizquierdadiario.com/Drogas-historia-de-su-uso-y-prohibicion#:~:text=Reci%C3%A9n%20a%20fines%20de%20la,la%20regulaci%C3%B3n%20de%20su%20consumo.

Parece obvio pero la sociedad no mira hacia la familia como el entorno principal de cuidado en la infancia y adolescencia, en el sentido de los cambios que deben atenderse para brindar acompañamiento pero sobre todo amor y cuidado genuinos, que brinden a la persona seguridad y autoconfianza, para así disminuir la desesperanza y confusión.