“Una ecuación no tiene para mí ningún significado a menos que exprese un pensamiento de Dios”. Con esta categórica frase establece su extraordinaria postura el matemático autodidacta de origen Indio Srinivasa Ramanujan, protagonista de una historia real que supera a la ficción y que por ende fue llevada a la literatura y posteriormente al cine.
La película “El hombre que conocía el infinito”, basada en el libro “The Man Who Knew Infinity: La vida del genio Ramanujan” de Robert Kanigel, nos transporta a la India de principios del siglo XX, aún ocupada por el imperio británico. Puntualmente a la ciudad de Madras, llamada posteriormente Chennai, capital del estado de Tamil Nadu, cuna de seres de altísima consciencia a lo largo de los siglos.
Ramanujan perteneció a la casta sacerdotal Brahmin y junto a su familia fueron practicantes del hinduismo. Su devoción se expresaba hacia la forma de la Madre Divina que era comúnmente venerada en esa zona de la India, Namagiri Lakshmi, la consorte de Narasimha, avatar de Vishnu.
Y no era otra la fuente de la en intrincada información matemática que Ramanujan plasmaba en cuadernos, cuando el dinero le alcanzaba para conseguir el papel. Según Ramanujan, todas estas complejas ecuaciones venían a él en sus sueños, era la Madre Divina, entregándole las fórmulas de la concepción matemática de la creación. Como si la divinidad le mostrara la hoja de respuestas del libro de ecuaciones de la creación.
Y si bien Ramanujan había tenido estudios básicos, su potencial superaba todas las estructuras académicas. Su ímpetu de dar a conocer la información que recibía lo llevó a ponerse en contacto con un importante matemático inglés, G.H. Hardy, quien lo invitaría a viajar a la universidad de Cambridge y preparar su trabajo para ser publicado.


Su origen indio y la carencia de una estructura académica formal para sus postulados hicieron que fuese cuestionado por los demás matemáticos. Incluso el mismo G.H. Hardy, desde una postura racional y atea, luchaba contra la misma idea del origen supra racional de esta información, poniendo sobre la mesa el debate de la búsqueda del estamento científico de dar nueva respuesta a todo aquello que siglos atrás se le adjudicó a un Dios.
Esta película nos invita a trazar el puente entre lo racional y la intuición, la matemática desde su aspecto frío y operativo frente a una matemática viva e inalcanzable para la racionalidad, infinita. Como bien lo plantea la frase del filósofo Bertrand Russel, contemporáneo de Ramanujan, con la que abre la película: “La matemática, vista de la forma correcta, posee no solo verdad sino extrema belleza»
Disponible: en varias plataformas | Gratis en: YOUTUBE
Fuentes: https://www.madrimasd.org/blogs/matematicas/2016/06/02/141606


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Podemos decir que la razón si pide fuerza ?