Salvador Toscano, pionero del cine mexicano, nació el 22 de marzo de 1872 en Guadalajara, Jalisco. Estudió en la Escuela Nacional de Ingenieros graduándose de ingeniero topógrafo e hidrógrafo en 1897.
A través de la revista La Nature, supo del invento de los hermanos Lumiére y se empecinó en conseguir un aparato de esos que tomaba “vistas” y proyectaba. En 1897 abrió la primera “sala de cine” en Ciudad de México, el Cinematógrafo Lumiére donde proyectaba cortometrajes de los hermanos franceses, el cine fantástico de Méliès y también material de los Estados Unidos.
Sus primeros trabajos como cineasta fue siempre sobre México, desarrollando “noticiosos” y documentales, por ejemplo, “Guanajuato destruida” por un terremoto, “Carreras de caballos” a las que asistía Porfirio Díaz; pero también de ficción como “Don Juan Tenorio”. Su ejercicio profesional lo combinaba con la itinerancia de sus proyecciones adonde llegara el ferrocarril y hubiese electricidad.
En 1907 inauguró, en Guadalajara, el Museo de Diversiones Olimpia que ofrecía proyecciones cinematográficas, ilusiones ópticas, estereoscopio, máquinas para pesar, para medir la fuerza, vodeville y cantina. En 1910 estalló la Revolución Mexicana y Toscano comenzó a filmar a los protagonistas y sus acciones con intención de documentar los sucesos históricos para los contemporáneos y para el futuro. Concibió el largometraje “Historia de la Revolución Mexicana” al que añadía el material producido año a año, cuya última exhibición fue en 1936. Su hija Carmen recopiló las cintas y produjo “Memorias de un mexicano” (1950).
Los aportes de Toscano llevaron a dictar las primeras leyes proteccionistas de la cinematografía autóctona y, con el apoyo del Estado, su Compañía Mexicana de Películas fundó la industria cinematográfica mexicana.
Distribuidor, productor, director y primer realizador, Toscano falleció el 14 de abril de 1947.


Es muy interesante este periodo en la historia de la cinematografía mundial, a saber que tanto las gestas sociales como el llamado «surrealismo», trajeron al país a los artistas de ese tiempo. Eisenstein es la piedra angular del cine mexicano.