Antes de ser Kashi, Varanasi fue conocida como Ananda Vana; el bosque de la felicidad. Como todo lugar que se precie, Ananda Vana tiene su leyenda originaria. Cuenta con el prestigio de ser el primer lugar creado en el Universo por Shiva y Shakti. Habiéndose manifestado en todos los planos por la confluencia de la consciencia con la energía creadora, en respuesta a la pregunta formulada desde lo inmanifiesto: ¿Quién Soy?
Del verbo primordial se hizo la Luz y con ella creó Dios el cielo con sus astros y la tierra con sus reinos: mineral, vegetal y animal. Viendo que aquello era bueno y que contenía divina armonía; Shiva con Shakti crean a Vishnu, epíteto de todo lo que es virtuoso, para que se encargue de preservar ese paraíso terrenal por ellos creado. Al verse liberado de las tareas mundanas, Shiva podría dedicarse de lleno a lo que era su único anhelo, brindar la liberación a todos los seres.
Keshava, como también se le conoce a Vishnu, pisó Kashi por vez primera en la confluencia del río Varana con el Ganges. En un lugar conocido y venerado hasta el día de hoy como Adi Keshava. Allí existe un templo con su Sanctum y se honra la huella de Vishnu. Una vez en Kashi, Vishnu se dedicaría al santo oficio de la práctica de austeridades (tapasya). Para ello, cavó un foso con su Disco (Sudarshan Chacra). Sentado a la orilla de la fosa, el fuego generado por su tapasya de 500,000 años, según el Kashi Khanda, provocó una profusa transpiración que terminó transformando el foso en un extenso lago, y aquella agua que había brotado del mismísimo Vishnu, era ahora una fuente de vida.
Viendo aquello, Shiva vino a visitar a Vishnu y al comprobar el fruto de su intensa práctica, asintió con su cabeza. Ese movimiento causó que su zarcillo cayera al agua. Shiva, complacido con Vishnu, quiso concederle lo que él pidiera. Vishnu le dijo: como aquí has liberado tu zarcillo, permite que este sea un lugar de liberación para todo ser que viva y muera aquí. Así fue como aquel sitio pasó a ser conocido como Manikarnika, palabra compuesta en sanscrito por dos vocablos: mani (joya) karna (oreja).
Hoy en día más vigente que nunca, el famoso Manikarnika Ghat contiene tanto la fuente de la creación, como el fuego eterno de la destrucción. Kunda y Crematorio, Vishnu y Shiva, Hari y Hara; fundidos a orillas del Ganges. Entendiendo que todo es uno y lo mismo, vida y muerte; sin drama, ni dolor.
Es así como en Kashi la muerte adquiere coprotagonismo con la vida. Se ubica en el centro de la peregrinación, purificando al peregrino que viene a saciar su sed en la fuente de la vida y a devorar su miedo a la muerte con las llamas del crematorio. En Kashi no existe la muerte, porque la muerte en Kashi es Liberación. Del ciclo de renacimientos y muertes llamado Samsara, este océano en donde las almas navegan a través del tiempo, evolucionando y dejando incontables cuerpos físicos hasta procurarse el Moksha.
Habitar en Kashi es vivir con la muerte. Desde un Ganges que se transforma por el monzón y la sequía, pero permanece en su fluir eterno, inmortal; para recibir a los muertos que van cargados, en esteras de bambú por un séquito de seres que proclaman que el nombre de Dios es la única Verdad. ¡Ram Naam, Satya Hei!
La pira funeraria es encendida con una brizna que porta el fuego eterno y así las llamas devoran el cuerpo que minutos antes recibiera su último baño de purificación en Maa Ganga. En ese momento, Shiva mismo se acerca y susurra el Taraka Mantra al oído del difunto. Habiendo recibido del mismísimo Mahadev el mantra de la liberación, esa alma se asegura su llegada a la otra orilla, el retorno a la fuente; para no volver a encarnar jamás. Su familiar encargado del rito funerario hace una última acción: revienta el cráneo del cuerpo incinerado con un palo, así se libera el alma del cuerpo. A esto se le conoce como Kapalkriya.
Luego, de espaldas al difunto, avienta una vasija de barro por encima de su hombro izquierdo, y se marcha; sin mirar atrás. El cuerpo se termina de consumir y una vez convertido en cenizas, estas son rastrilladas hacia la orilla del Ganges, donde se fundirán en un abrazo con el fluido maternal de la misma Shakti que lo parió incontables veces.
Fuentes Consultadas:
- Varanasi: Ciudad de la Luz. Diana L. Eck.
- Kashi Khanda.
- Shiva Purana.


súper interesante mil gracias por compartir me encanta saber de estos y muchos más temas gracias
Om Namaha shivaya ….contundente y liberador Manikarnika….gracias.
La leyenda más común del nombre ‘Manikarnika’ es aquella q menciona a Parvatti y a Shiva mismo quienes visitan este sitio. Ella pierde su arete de diamante y alli mismo se puede visitar el lugar exacto. Es una especie de pozo/piscina. Shiva, quien conoce el corazón de todos, sabe quién lo tomó y robó, y condena a esta persona, un Bhramin y a toda su descendencia a ser ahora parte de los Dom Raj, tribu de percusionistas y encargados de quemar y disponer cadaveres; quienes hacen parte de los Dalits o intocables. La historia continúa…