Los cristales y las piedras, muchos de ellos nos acompañan como guías silenciosos en procesos de sanación, expansión y elevación de nuestro ser. La perfección de los cristales se manifiesta en su delicada estructura, en la simetría natural de sus formas, en la pureza de su composición, en su solidez y dureza. Todos estos elementos los convierten en expresiones vivas de equilibrio y belleza.
Los cristales, son minerales que emergen de la tierra, se conectan con las energías planetarias y cósmicas. Nuestro propio cuerpo está compuesto de minerales y muchos de ellos pueden ser equilibrados y elevados gracias a la ayuda de estos elementos. Detrás de cada piedra hay una leyenda, un mito, un relato ancestral. Pero más allá de los cuentos, hay una verdad profunda.
Los cristales son portadores de belleza y bondad. Gracias a los avances científicos, sabemos que las estructuras cristalinas y minerales, también están presentes en nuestro cuerpo, resonando con nosotros a nivel físico y energético. En esta primera entrega, queremos hablar de una piedra en particular. Una gema que despierta nuestra percepción, agudiza la intuición y nos ayuda a comprender el entorno con una mirada más clara y profunda. Nos referimos al lapislázuli.
De un azul profundo como el mar y salpicado con destellos dorados y blancos, de apariencia densa y venosa. En todos los tamaños el lapislázuli se parece al cielo nocturno, es fácil de conseguir y su procedencia viene de Rusia, Afganistan, Chile, Egipto y Oriente Medio.[1] Ha sido considerado desde la antigüedad como un símbolo de poder divino, sabiduría celestial y conexión con las estrellas. Civilizaciones antiguas como la egipcia, la sumeria y la babilónica lo usaban en amuletos, sellos sagrados y ornamentos reales. Era la piedra de los faraones, quienes se la colocaban sobre la frente a la altura del tercer ojo, para abrir su visión espiritual y conectar con los reinos invisibles. En el antiguo Egipto, se decía que el lapislázuli contenía «el alma de los dioses», y se utilizaba para invocar la protección de Isis y Thot, el dios de la sabiduría y la escritura, también se ha encontrado en los sitios de enterramiento de los faraones, destacando su conexión con el más allá y los reinos espirituales.[2] Las sacerdotisas lo usaban en rituales de conexión con los planos superiores, y se creía que quien portaba esta piedra tenía acceso al conocimiento eterno del universo. El preciado pigmento ultramarino derivado del lapislázuli se utilizó en el arte religioso durante el Renacimiento, simbolizando la sabiduría divina. El lapislázuli

Leyenda mística
Se cuenta en antiguas leyendas persas que el lapislázuli nació de una lágrima derramada por el firmamento cuando la humanidad olvidó su conexión con las estrellas. Aquella lágrima cayó sobre las montañas más antiguas del mundo y se cristalizó en un azul profundo, con motas doradas como el cielo estrellado. Desde entonces, los sabios de Oriente han usado el lapislázuli como llave para recordar el origen celestial del alma y como espejo para contemplar los misterios del universo dentro de uno mismo.
La conexión con Saturno
El lapislázuli está profundamente relacionado con el planeta Saturno, el guardián del tiempo, el maestro kármico y el símbolo de la estructura cósmica. Saturno nos enseña con rigor, pero también con profundidad. Así como Saturno nos invita a mirar hacia adentro, madurar y asumir responsabilidad sobre nuestra evolución espiritual, el lapislázuli actúa como su canal terrestre. Nos ayuda a enfrentar nuestras sombras con valentía y a abrir el camino hacia una comprensión más elevada de nuestro propósito de vida.
Nos invita a la honestidad radical, al discernimiento claro y al silencio sabio que nos conecta con nuestro ser esencial. Según la astrología védica, el lapislázuli puede considerarse beneficioso en este contexto, ya que se cree que estas piedras ayudan a armonizar las energías saturninas y facilitan el aprendizaje de las lecciones kármicas asociadas o meditaciones profundas donde se busca alineación, dirección o comprensión de patrones kármicos. Su energía nos ayuda a ver la estructura invisible que sostiene nuestra vida y a entender que cada experiencia, incluso las más desafiantes, tienen un propósito en nuestro crecimiento.[3]
Un talismán de verdad interior
Ya sea que se encuentre en bruto o pulido, esta piedra nos acompaña como un espejo del alma. Fortalece el sistema inmunológico, aporta serenidad al cuerpo físico, durante la meditación, aquieta la mente. Nos recuerda la importancia del silencio interior, donde habita la verdadera sabiduría. El lapislázuli libera emociones reprimidas, alivia la ira y clarifica la mente, ayudándonos a ver más allá del velo de las apariencias. Al estar en sintonía con nuestras emociones y pensamientos, nos permite ser más honestos con nosotros mismos. Por eso, es conocida como la piedra de la sabiduría, la que guarda las llaves de nuestra verdad más profunda.[4]

El susurro de la piedra
Los cristales no hablan con palabras, pero vibran en un idioma que el alma sí puede comprender. Cuando abrimos el corazón, cuando estamos atentos y les damos espacio, ellos responden con claridad, con firmeza, con amor y en luz. Cada cristal es un maestro en silencio, una presencia que guarda el eco de la tierra y las estrellas. No están aquí por casualidad, han sido sembrados en nuestro camino como aliados del despertar de nuestro ser más profundo.
Invitamos a quienes leen estas líneas a escuchar, acercarse a una piedra con respeto, mirarlas y contemplarlas, sentir que la piedra también te está mirando y esperando que recuerdes quién eres. Porque, en este viaje interior, no estamos solos y ellos nacieron para eso.
FUENTES CONSULTADAS
1 – https://gitanassite.wordpress.com/wp-content/uploads/2019/01/la-biblia-de-los-cristales-comprimido.pdf
2- https://misteriosantiguos.net/?s=El+Lapisl%C3%A1zuli+y+el+Oro
3- https://books.google.com.fj/books?id=_2YXm2-e3W4C&printsec=frontcover#v=onepage&q&f=false
4 https://gitanassite.wordpress.com/wp-content/uploads/2019/01/la-biblia-de-los-cristales-comprimido.pdf


ONS
hermosa nota. Amo el lapizlazuli y lo he llevado por mucho tiempo en forma de dije, anillos, etc. Lo volveré a sumar a mi experiencia. Gracias
Qué hermosura el tomar consciencia de esta amada presencia. Desde la ignorancia, siempre me sentí atraida y cautivada por su profundidad. Llegó a mi vida como un regalo de mis padres (que aún me acompaña) en el tiempo en que -ahora entiendo- era la segunda entrega de karma y todo cobra enorme sentido. Gracias. Om Namaha Shivaya.
Om Namaha Shivaya 🙏🏽
Gracias por este artículo tan auspicioso y nutritivo, respecto al uso de este piedra maravillosa.
El año pasado explorando el mercado de Varanasi encontré una tienda que vendía piedras y joyería, ví un anillo de plata con una piedra ovalada de lapislázuli y no dudé en comprarla, sentí de inmediato una conexión con ella. Desde entonces la llevo conmigo casi siempre, ahora entiendo que fue una conexión mutua y un regalo.
Bello escrito! Conmueve e inspira!!
Oportuno…
Gracias!!
ONS
Gracias por tan hermoso escrito.
Namasté.