Los manifiestos del arte que han logrado traducir los sublimes sentimientos y alcances de fe que el ser humano contiene como legado de su ordenamiento cósmico, han trascendido los tiempos y las regiones, dada su misma naturaleza, aquella que roza con lo eterno e inescrutable.
Carl Leuner, después de muchos años de investigación sobre el lenguaje simbólico del inconsciente concluía: “La psique tiene una urgencia vital por representarse a sí misma”, desarrollando a partir de estas observaciones su modelo de Imaginación Afectiva Guiada. Carl Jung, por su parte, ya había hablado de la función trascendente, como aquella capacidad de unificar los contenidos conscientes y los inconscientes.
La aspiración y el impulso puro de unificación con los arquetipos de la Madre Divina, han decantado en expresiones tan diversas como la profusa colección de himnos, mantras y representaciones visuales que la tradición védica ha dado a luz a lo largo de milenios. O la bienaventurada tradición musical europea, ligada a las liturgias en donde el arquetipo de la diosa madre, representado como la María Virgen, estableciendo conductos musicales y poéticos como forma de devoción y conexión, otorgándole al arte musical esa función trascendente de la que Jung habló.
Como ejemplo altamente valorado, las Cántigas de Santa María constituyen un grupo de aproximadamente 427 obras poético-musicales compuestas entre 1270 y 1282, que bajo un estilo monódico expresan las virtudes que se rinden en honor a la figura de la Virgen María. Escritas en galaicoportugués y en notación musical antigua, se atribuyen en composición (por lo menos en buena parte) a Alfonso X El Sabio, quien, en un intento por fomentar las buenas relaciones entre cristianos, judíos y musulmanes, defendiendo la tolerancia y el progreso cultural, quiso unificar el sentimiento de devoción a través de un amplio conjunto de composiciones acerca de sus cualidades y capacidad de intercepción entre todos los seres humanos, sin importar su credo.
El estilo monódico refiere a una sola línea melódica única (en contraste con el contrapunto que luego encontraremos en las escuelas barrocas), acompañada por instrumentos armónicos. Para quien escuche atentamente, las formas melódicas podrán remitir a diversas fuentes de aires originarios de culturas tan diversas como la árabe, musulmana, sufí, anglosajona y por supuesto, gálica y portuguesa. Los tonos, entre extensiones tan diversas como los vientos, se perciben como hilos que conectan puntos en el tiempo, revelando también matices de la monodia gregoriana, la lírica folclórica y las canciones de los trovadores.
Las Cántigas de Santa María son consideradas la colección de música cortesana monódica más importante del siglo XIII. El muy preciso sistema de notación mensural, hace que la música pueda ser reproducida fielmente a como habría sonado en la época.
El aspecto devocional que impregna estas melodías, concierne a la interpretación del texto, sujeto a su vez a una notación muy exacta, que fue documentada en solo cuatro ejemplares originales del libro publicado en esa época, y que se encuentran: uno en la Biblioteca Nacional de España, dos en El Escorial y uno -incompleto- en la Biblioteca Nacional de Florencia.
Se dividen en dos grupos:
- El primero lo forman 356 narrativas, en las que describen historias, milagros y relatos relacionados con la Virgen, debido a su intervención directa o por la devoción mística que su esplendor genera. Vienen acompañadas por 2640 miniaturas a color, con alto nivel técnico y de detalle admirable
- El segundo grupo está conformado por las cantigas líricas, el grupo más reducido. Se trata de poemas serios, profundos y místicos, en los que en lugar de cantar los milagros de la Virgen se reflexiona sobre los mismos, a modo de meditación.
Además de ser una extensa, valiosa y trascendente obra musical, tiene gran importancia también desde el punto de vista literario y pictórico.
Como obra pictórica, los manuscritos y la notación musical al estar ilustrados con gran cantidad de dibujos y miniaturas, permiten apreciar instrumentos del siglo XIII como: el organistrum, el salterio, el laúd, la viola de arco, el rebec, la cítara, el arpa, la trompa, la trompeta, las castañuelas, las cornamusas, las dulzainas y muchos otros. Lo anterior ha contribuido al estudio para deducir la forma de ejecutar estos instrumentos y revelar las raíces históricas en la evolución de los mismos.
También tiene un gran valor histórico y social al mostrar con detalle, la vestimenta, las costumbres, la sociedad, los alimentos, la arquitectura y los objetos cotidianos de la época.
Sumergirse en los sonidos de las Cántigas es transitar un puente indefectible hacia épocas medievales, improntas vivas en nuestra memoria, elevando el sentir hacia las cualidades divinas de una madre cósmica.
Fuentes Consultadas:
La Función Trascendente. Extraído de: «The Structure and Dinamics of the Psyche». Carl Gustav Jung. Traducción de Pablo López Pavillard.
https://mercurialis.asociacioneleusis.es/web_mercurialis_2012/RYFT/PDF/Carl%20Gustav%20Jung%20-%20La%20Funcion%20Trascendente.pdf
https://www.bne.es/es/colecciones/partituras/partituras-compilaciones/cantigas-santa-maria
https://www.amabpac.org.mx/wp/las-cantigas-de-santa-maria/

