Sofía Casanova, escritora y periodista, nació el 30 de septiembre de 1861 en Almeiras, Galicia. En Madrid estudió poesía y declamación. Siendo adolescente se abrió espacio en los círculos literarios, llamó la atención del marqués de Valmar quien la ayudó a publicar, entre otros, en Semana Literaria (Madrid), La Ilustración (Barcelona) y Domingos del Faro (Galicia). Fue objeto de elogios de autores consagrados como Ramón de Campoamor, con quien entabló amistad y quien la guió y presentó, inclusive en las tertulias de la corte de Alfonso XII; el rey admiraba su obra y patrocinó uno de sus libros. También conoció al que fue su esposo, el noble diplomático polaco W. Lutoslawsky.
Vivió en toda Europa y Rusia y aprendió 6/8 idiomas. La novela “El doctor Wolski”, cuentos y artículos sobre Polonia y Rusia, son de esa época. Separada, se estableció en Madrid colaborando con la prensa más importante y en 1906 ingresó a la Real Academia Gallega.
Testigo de los eventos históricos más relevantes del siglo, en la Primera Guerra Mundial sirvió de enfermera en Varsovia, comenzó a escribir sobre los acontecimientos y ABC la nombró corresponsal de guerra. Exiliada en San Petersburgo presenció la revolución bolchevique y entrevistó a Trotski. Publicó “De la revolución rusa” (1917) y “Revolución bolchevista: diario de un testigo” (1920), se hizo anticomunista y profundamente católica y conservadora. Sobre la Guerra Civil española escribió apoyando a la facción nacional y durante la Segunda Guerra Mundial continuó reportando y denunciando los horrores nazis.
Poemarios, novelas, relatos y una comedia, su obra supera la treintena de volúmenes y los 1200 artículos de trabajo periodístico. Valiente, pacifista, defensora de los derechos femeninos, culta, independiente, fue distinguida con la Gran Cruz de Beneficiencia y la Gran Cruz de Alfonso XII. Su nombre se consideró para el Premio Nobel de Literatura.
Falleció en Poznan el 16 de enero de 1958.

