Karl Adolph Gjellerup, novelista y dramaturgo danés, nació el 2 de junio de 1857 en Roholte, región de Zelanda, hijo de un pastor protestante. Karl comenzó estudiando teología, sin embargo, influido por el crítico literario Georg Brandes, sus intereses cambiaron de rumbo hacia el ámbito cultural.
Sus primeras publicaciones, “Retrato de un idealista” (1878), “Un joven danés” (1879) y “Discípulo de los teutones” (1882), tienen carácter autobiográfico. La tragedia “Brynhild” (1884) inició una serie dramática, a la que siguieron “St. Just” (1886) y “Thamyris” (1887), que lo consolidaron como uno de los mejores dramaturgos ante la crítica y el público, “Minna” (1889) y las comedias “Herman Vandel “ (1891) y “Wuthorn” (1893).
Se estableció en Alemania en 1892 donde vivió el resto de su vida. Su admiración por el humanismo y la cultura germanos se tropezó con lo que él sintió era la exacerbación del materialismo y la ausencia de valores profundos preeminentes en la corriente liberal de finales del siglo, expresando sus críticas en algunos escritos.
Después de estudiar teología y posteriormente declararse ateo, en la etapa final de su vida renació el interés por lo espiritual y religioso, pero esta vez hacia las tradiciones orientales como el budismo y el hinduismo. Por ello el tono filosófico impregna sus últimas obras, entre las que destacan las novelas “El peregrino Kamanita” (1906), “La rama de oro” (1917) y el ensayo “Amigos de Dios” (1916).
Fue merecedor del Premio Nobel de Literatura 1917 por “su variada y rica poesía inspirada en altos ideales”, el cual compartió con su paisano Henrik Pontopiddan.
Falleció el 11 o 13 de octubre de 1919 en Klotzsche.

