El olfato es considerado el sentido físico más poderoso y está vinculado a las partes del cerebro que se asocian a la memoria y a la emoción. De hecho, es el primer sentido físico en manifestarse en el desarrollo fetal y los recién nacidos lo poseen de forma aguda, al punto de reconocer a la madre a través de él.
Este sentido es mencionado en muchísimas escrituras sagradas y obras literarias. En la Biblia cristiana, por ejemplo, encontramos la palabra aroma como referencia al sentido del olfato y a aquello que es percibido a través de él. Esta palabra se deriva del vocablo griego aromenai o “arrancar”, en referencia al olor que se despide de una planta cuando es arrancada de la tierra.
Asimismo, la fragancia es una ofrenda, sea en oración, en tributo propio o en el sentido estricto del aroma que se ofrece, muchas veces representado en el incienso o la resina aromática que se presenta. Hay pasajes, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, en los que se describe el aroma o la fragancia como oraciones directas al Padre Creador. Por ejemplo, en Salmos 141-2, dice:
“Suba mi oración delante de ti como el incienso, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde”
Así como en 2 Corintios, encontramos:
“... y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento”.
Por otro lado, el elemento aire, completamente ligado a nuestro aparato olfativo, también actúa como vehículo en el Tibet, en Nepal y en Buthan, a través de los banderines de oración, que no dejan de moverse con el viento que revolotea en las pagodas. Se cree fervientemente que los escritos plasmados en ellos vuelan hasta la infinitud del Dios Omnipresente.
En esa manera de autoconocerse, el hombre siempre ha tratado de darse respuesta en cada una de las formas que lo constituyen. En este sentido, también Aristóteles veía la percepción humana como una facultad unificada, pero especificada en cinco sentidos externos, asociados a su vez con la imaginación, la memoria y los sueños, relacionando así el pensamiento y la sensación. No veía separación entre la percepción objetiva del mundo natural y la conciencia subjetiva del humano en sí mismo.
Según sus teorías, el conocimiento comienza en los sentidos y termina en el proceso intelectual, y más allá de él, que reconoce finalmente la esencia de todo.
Para una mayor comprensión, en la Tradición Védica se nombra más específicamente todo aquello que concierne al aparato sensorio, especificando los cinco medios de percepción como pancha indriya gyana u órganos de entrada de la información del mundo exterior o conocimiento relacionado con los cinco órganos sensoriales.
Los pancha indriya (nariz, ojos, lengua, piel y orejas) son diferenciados de los pancha tanmatra (olfato, forma, gusto, tacto y sonido). Los indriyas son las herramientas de conocimiento y aprendizaje, las puertas por donde se perciben los estímulos sensoriales externos. Los sentidos son los que detectan la información percibida, la llevan al cerebro como estímulo, para luego generar el conocimiento interno de lo que externamente se percibe.
En el caso más específico del olfato o ghraana, permite el conocimiento de gandha u olor (la cognición que resulta de aquello que se huele), percibido a través de la parte lateral del lóbulo frontal de nuestro cerebro, participando de muchos aspectos del aprendizaje y la memoria olfativa, en los que se encuentra también implicada la amígdala, codificadora de la emotividad de un estímulo de olor, por ejemplo.
En fin, los sentidos generan una diferenciación dentro la percepción de la realidad y de la unidad esencial de la existencia, y el olfato termina siendo el más sutil de todos ellos, el que conecta directamente con la Divinidad, que se manifiesta en el objeto percibido como una fragancia que se esparce. Dicho en el antiquísimo mantra Mahamrityunjaya:
“Om Tryambakan yajaamahe sugandhim pushtivardhanam
Urvaarukamiva bandhanaan – mrityormuksheeya maamritaat”
“Adoramos a Aquel que tiene tres ojos, quien es fragante y esparce su aroma, nutriendo todo. Como el fruto es arrancado de su tallo, libérame de la muerte y llévame a la Inmortalidad”
Fuentes:
https://www.thoughtsonchrist.com/home/spiritual-senses-smell
https://www.bible.com/es/bible/149/2CO.2.14.RVR1960


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