En Los Vedas y en el Hinduismo, a diferencia de las religiones monoteístas, la interpretación es monista. El Rig Veda, el texto más antiguo de la civilización védica y pilar fundamental del hinduismo, X-29, Himno de la creación, refiere a un ser originario: “Uno solo que respiraba sin aliento por su propio poder”.
En ambos casos, se entiende por un lado, la existencia de un poder único, como tal, es decir el Poder Supremo en estado absoluto, o potencia originaria y por otra parte, la manifestación o el ejercicio de ese poder, revelado en la creación.
Son los dos estados del poder, el primero en modo pasivo, fuente, reserva, sueño, espera. El segundo, en modo activo, podría manifestarse de dos formas: Una como despertar, voluntad, acción, desarrollo, manifiesto, canalización, control y de otra manera surgiría como un estallido abrupto, motivo de una fisura, quiebre, incontinencia, originando erupción, escape, fuga, desbordamiento, descontrol y caos.
El río encausado llega al mar, pero desbordado causa inundaciones. El fuego calienta los hogares, cocina los alimentos y eleva el espíritu, pero desatado es el infierno en la tierra. La voz humana puede ser un canto de amor o un grito de guerra.
En física, la palabra potencia refiere a la rapidez con que se ejecuta un trabajo. En energía, se define por medición de vatios, en la mecánica es el producto de fuerza y capacidad, en matemáticas el término potenciación consiste en elevar un número, llamado base, a un exponente.
En la naturaleza agreste y salvaje, el poder significa capacidad para defenderse y cazar, un instinto básico de sobrevivencia, el pez grande se come al pez pequeño, el que más ruge es el rey de la selva y se impone el depredador. Existen muchas y variadas habilidades en el reino animal, que terminan siendo un poder, un programa ya establecido para jugarse la contienda de preservar la vida.
En cuanto al ser humano, hablaremos primero de su capacidad, sus posibilidades, su poder intrínseco tanto físico como moral, intelectual y espiritual de alcanzar logros inimaginables. En una carrera interminable, por ejemplo, cada año se rompen records olímpicos mundiales en diferentes disciplinas deportivas. La creatividad artística, los avances científicos, la invención y el increíble desarrollo tecnológico, parece no tener límites.
El hombre busca y asegura constantemente su acomodo personal, extralimitándose. Algunos hombres multiplican y acumulan riquezas que los hacen poderosos por sobre el resto de los mortales, en medio de esta disparidad y ante la necesidad de los demás, ejercen todo su poder, colocándolos a su servicio. Crear necesidades resulta una fórmula eficaz para la dominación.
La debilidad, producto del miedo y la ignorancia, es aprovechada por los intereses egoístas de los poderosos y termina convertida en sumisión. Esto es marcadamente visible, por ejemplo, en el poder que las instituciones religiosas ejercen sobre sus fieles en base al temor o castigo en el más allá.
En la sociedad, los estados ricos, son poderosos, manipulan las economías mundiales, imponen su moneda, manejan los mercados bursátiles, establecen alianzas estratégicas ejerciendo el control geopolítico y haciendo la guerra a los países que no se someten a sus designios, direccionando a su antojo la brújula global del destino de los países y por ende del planeta. Se trata entonces del poder no canalizado hacia la evolución y la ascensión del ser humano, sino desbordado por el ego, como un tsunami destructor. El conocimiento y más puntualmente, la información, es definitivamente el gran poder en nuestros días, de igual forma, no siempre utilizado para el bien.
Cualquier espacio, laboral, institucional, familiar etcétera. donde se precisa la autoridad como dirección, no como mandato, se convierte en zona de ejercicio del poder, que pareciera ser, en sí mismo, la provocación más grande que puede tentar a un ser humano.
Ni hablar del poder sexual, el atractivo físico, capaz de hacer sucumbir hasta al más fuerte y concienzudo de los hombres. Recordemos el episodio en la vida de Siddharta Gautama, novelado en la obra del escritor alemán Hermann Hesse (1877-1962), cuando sucumbe ante la sensualidad y seducción de la bella cortesana Kamala. O cuando Salomé con el movimiento sensual de su vientre y caderas en el banquete de cumpleaños del rey Herodes, consigue que éste le entregue en bandeja de plata, la cabeza de Juan el Bautista. O las aventuras de los Dioses de la mitología griega, enredados en las sábanas de las bellas y deseables mortales, que engendraron la raza de los semi[R1] dioses.
Pero el verdadero poder del hombre, el que pone fin a su sufrimiento, es el de conquistarse a sí mismo. Y este poder yace en las profundidades de su propio ser, que aún dormido ha logrado librar y vencer las más increíbles batallas. Ese poder, enroscado como una cobra en un saco, espera a que un soplido fluya a través de los orificios de una flauta y el sonido la despierte, la haga erguirse y volar, como la serpiente emplumada Quetzalcóatl. Es el poder simbolizado en el báculo de Moisés, en el caduceo o en la espada de Arturo. Es el poder otorgado a Abram por el mismo Dios para que lo siguiera.
Chispa divina, poder emanado de la fuente originaria de la vida. Luz de luz, con la capacidad de revelarse a sí misma como supra consciencia y trascender los misterios de la vida. Este poder no tiene otro nombre que: Amor.
Fuentes:
Bover S.I. Cantera. Sagrada Biblia EDITORIAL Católica S.A. MCMLI
https://www.elportaldelaindia.com
https://bibliotecadigital.ilce.edo.mx Hermann Hesse. Siddharta
M. Duverger. Sociología de la política. Editorial Ariel. Barcelona1974


preciosa explicación,además de informativa.
En fin,todo como dijo el pintor impresionista,todo se reduce al AMOR.
GRACIAS!!! 🙏🌻
Gracias por aclararme una de tantas dudas sobre este tema.