Bruno Bettelheim, psicólogo y académico austríaco-estadounidense, nació el 28 de agosto de 1903 en Viena, en el seno de una familia judía. Su formación superior es incierta. Estudiaba en la Universidad de Viena cuando murió su padre y tuvo que encargarse del negocio familiar, retomando los estudios en 1938. Ese año los nazis se anexaron Austria, Bettleheim fue enviado a los campos de Dachau y Bechenwald y liberado en 1939. Algunos señalan que se doctoró en Historia del Arte (que incluía psicología), otros señalan que en filosofía, pero nunca se halló certificación alguna.
Llegó a EEUU en 1941 e ingresó como investigador en la Asociación para una Educación Progresista de la Universidad de Chicago. Horrorizado por la indiferencia ante los campos de concentración, publicó “Comportamiento individual y de masas en situaciones extremas” (1943), analizando la adaptabilidad humana y los efectos del terrorismo nazi; Eisenhower impresionado indicó su lectura a los oficiales del ejército.
Fue profesor de psicología en el Rockford College (1942-1944), se nacionalizó estadounidense en 1944 y ocupó la dirección de la Escuela Ortogénica de Sonia Shankman (1944-1973), institución especializada en el tratamiento de niños y jóvenes con problemas emocionales y de conducta. Estudió y trabajó temas como el autismo y la vida infantil en los kibutzim israelíes.
Su postura enfatiza la relación terapeuta-paciente y el uso de cuentos, juegos y actividades creativas para favorecer el auto-descubrimiento, la comunicación y el desarrollo emocional. En “Los usos del encantamiento” (1976) planteó la importancia de los cuentos de hadas, pues permiten a los niños lidiar con sus miedos más profundos y simbólicos.
Psicólogo de gran influencia, de sus 17 publicaciones también destacan “El amor no basta”, “Truants from life” y “La fortaleza vacía”. A pesar de las controversias póstumas surgidas, hay aspectos de su trabajo que aún hoy son referentes.
Viudo y enfermo, se suicidó el 13 de marzo de 1990.

