Este 18 de julio se cumple el 103 aniversario de nacimiento de Nelson Mandela, ocasión propicia para indagar sobre su vida y el consciente empeño para dignificar el ser humano en su país de origen, Sudáfrica. El abogado Nelson Rolihlahla Mandela, ícono de la paz y de la inclusión, se hizo acreedor del Premio Nobel de la Paz del año de 1993,[1] fue un ejemplo de resistencia civil y de lucha contra el racismo y el “apartheid” en su país.
Nació como miembro de una de las tribus africanas: los Thembu, donde su bisabuelo fue rey. A través de su testimonio, conocemos que su padre le bautizó con el nombre de “Rolihlahla”, que en la lengua xhosa significa “hacedor de problemas” o “agitador”, una lectura del destino, que no estuvo en la mente del joven cuando fue por primera vez al colegio y le pusieron el nombre inglés de Nelson, cuando tenía 7 años. Tuvo una infancia feliz y una excelente educación. Muy joven escapó de su tribu cuando supo que le habían arreglado un matrimonio. Murió de 95 años el 5 de diciembre de 2013.
En Johannesburgo estudió leyes, como abogado fue uno de los más importantes activistas a favor de los derechos civiles, su vida fue sinónimo de lucha contra el racismo y la injusta segregación conocida como “apartheid”,[2] impuesta por los Afrikáners, la minoría blanca de origen neerlandés, que gobernaba su país.
Desde joven fundó la Liga Juvenil del partido político del Congreso Nacional Africano. Llamó a la desobediencia civil lo que le permitió ganar mucho protagonismo a nivel internacional. Fue arrestado por primera vez por sus acciones a favor de los derechos en 1956 y se le enjuició por traición. Por su lucha fue encarcelado desde 1962 hasta su liberación 27 años después en 1990, gracias a la fuerte presión internacional a su favor.
En 1994 el Congreso Nacional Africano ganó con gran mayoría los primeros comicios multirraciales y libres en el país y Mandela se convirtió en el primer presidente de Sudáfrica electo democráticamente y ejerció ese cargo hasta 1999.
Mandela fue uno de los máximos abanderados de la lucha del género humano por la libertad, la igualdad y las garantías fundamentales. Buscó la eliminación de la pobreza, el derecho a la dignidad y a la vida decente del ser humano.”[3]
Ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, con motivo de los cincuenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en 1998, en su discurso de orden se lamentaba que pese a todo lo que se había hecho por los derechos humanos, todavía había muchos pueblos e individuos que seguían siendo víctimas de las guerras y de la violencia, en esa ocasión comentó sobre su futuro:
“He llegado al punto del largo camino en que se me otorga la oportunidad —como debería ser para todos los hombres y mujeres— de retirarme a descansar y a vivir tranquilo en la aldea donde nací… Sentado en Qunu, mi aldea, y al hacerme viejo, como sus colinas, seguiré abrigando la esperanza de que en mi propio país y en mi propia región, en mi continente y en el mundo, surja un grupo de líderes que no permita que a nadie se le niegue la libertad, como a nosotros; que a nadie se le convierta en refugiado, como a nosotros; que a nadie se le condene a pasar hambre, como a nosotros; que a nadie se le prive de su dignidad humana, como a nosotros”.[4]
Resuena todavía una memorable frase: “Seguiré esperando que el renacimiento de África eche raíces profundas y florezca para siempre, sin tener en cuenta el cambio de las estaciones”.[5] Mandela solía en sus días de prisión recitar el poema Invictus que le permitió sostener su fuerza interior, su lucha y su calidad humana: “Soy el amo de mi destino. Soy el capitán de mi alma”.[6]
Fuentes consultadas: 1 Universidad Nacional de La Plata. “Efemérides: 11 de febrero de 1990. Nelson Mandela sale de la cárcel luego de 27 años de cautiverio”. https://www.iri.edu.ar/index.php/2020/02/22/11-de-febrero-de-1990-nelson-mandela-sale-de-la-carcel-luego-de-27-anos-de-cautiverio/ 2 ONU. Nelson Mandela, sinónimo de la lucha contra el racismo. https://news.un.org/es/story/2020/06/1475852 3 Ibíd., p. 1. 4 Ibíd., p. 2. 5 Ibíd., p. 2. 6 Invictus de William Ernest Henley: El poema que inspiró a Nelson Mandela en prisión


Conocer, saber y escuchar a Nelson Mandela me reconforta el alma. Fue un ejemplo vivo del Perdón, y de cómo atravesar las adversidades, libres de violencia.
Bello Negro ! tuve la oportunidad de conocerle en la Universidad Libre de Bruselas cuando fue a dar un sentido discurso … SONREIDO, AMIGABLE… rompio la barrera de los guardaespaldas estrecho con sus manos grandes y fuertes a muchos entre los cuales estaba este servidor . Hermoso recuerdo !!! Gracias por recordar a este extraordinario Ser.
Hay un paralelismo curioso entre Mandela y Sri Aurobindo. Ambos recorrieron los caminos de la lucha violenta contra la injusticias sociales y abandonaron esa senda por la de la no violencia. Mandela continuo trabajando por el cambio en la conciencia social de los hombres y Sri Aurobindo por la trascendencia hacia la Supraconciencia. Sin la una no es posible la otra.