Elena Ivánovna Diákonova, artista, escritora y musa rusa, nació en Kazán, Tartariastán, el 7 de septiembre de 1894, en el seno de una familia intelectual acomodada, cuyo padre era ministro y su madre una aristócrata culta. Fue una ávida lectora de la biblioteca familiar y cercana de la poeta Marina Tsietáieva, circunstancias que despertaron su interés literario.
A los 18 años enfermó de tuberculosis y se internó en el sanatorio Claudel, Suiza, donde conoció a jóvenes artistas, entre ellos a Paul Éluard, a quien Gala le leía Dostoievski, hipnotizándolo. Mantuvieron una intensa y apasionada relación epistolar cuando éste se fue a la Gran Guerra, se casaron durante un permiso (1917) y tuvieron una hija.
Junto a Éluard, Gala entra en contacto con el surrealismo y le interesa. Mientras, Éluard siente que la relación se enfría y para reavivarla propone abrirse a otras relaciones, llegando a formar un triángulo con el pintor Max Ernst. En unas vacaciones (1929) en la Costa Brava, Paul presenta a Dalí y Gala, lo que significó el fin de su matrimonio, divorciándose ese mismo año.
La mujer culta, libre, decidida y compleja, más surrealista que el propio Dalí, quien era 10 años menor, se convirtió en su inspiración y modelo, en su consejera, administradora y marchante; según las palabras del joven inseguro «fue la única que lo salvó de la locura y de una muerte temprana».
En 1968 Dalí le regaló el castillo de Púbol, el cual se convirtió en la “habitación propia” que Virginia Wolf demandaba para las mujeres creativas. La escritura de Gala y los objetos surrealistas florecieron. Recientemente se publicó “La vida secreta: diario inédito” (2011) de su autoría, texto espléndido que demuestra su calidad como escritora y muestra la mujer detrás del mito.
Falleció el 10 de junio de 1982 en Portlligat y fue enterrada en su castillo.

