¿Por qué somos como somos? ¿De dónde viene nuestra personalidad? ¿Qué percepción tenemos de la realidad? ¿Hay buenas y malas decisiones, o todas son interesantes? ¿Somos realmente libres para decidir?
Estas son las preguntas que se hizo el director belga Jaco Van Dormael al empezar a escribir el guión de la película Mr. Nobody del año 2009. Una historia que nos presenta un futuro en el que la humanidad ha alcanzado un estado de inmortalidad física y un único ser humano de 118 años ha decidido morir, el señor Nemo Nobody.
Este inusual personaje es objeto de curiosidad por su extraña decisión de elegir la muerte y por ello es entrevistado para contar su vida. Un sorprendido periodista empieza a recibir una historia muy confusa de parte del señor Nobody, como si le estuviera narrando no una sino varias vidas.
“Mientras no tomes una decisión, todo es posible”. Esta frase que Nemo escucha en su niñez nos explica el porqué de sus extraños recuerdos de vida. Se revela como en su interior habitan las múltiples realidades que se podrían haber dado en cada decisión contundente de su vida, la relación con sus padres separados y las mujeres más importantes de su(s) vida(s), cada vida con todos sus detalles, cada una completamente distinta de la otra y con un protagonista transformado por cada una de estas realidades.
¿Pero qué historia de las que cuenta es la verdadera? El mismo señor Nobody dice que ninguna es real, incluso dice que él mismo no existe. Su nombre es redundante en su traducción, Nemo en latín es nadie, al igual que “nobody” en inglés.
Es como si su existencia se hubiese detenido al no definir la acción que lo llevase a recorrer cualquiera de estos caminos que sólo se ha dado como una simulación en su mente, sin la correspondiente ejecución. Aquí el lector podría preguntarse cuántas veces se ha visto en este escenario de contemplar en su mente “¿qué habría pasado si en vez de A hubiese elegido B?”. El abanico de realidades posibles se hace infinito.
Ante esta situación, el director Jaco Van Dormael comenta en una entrevista “Es posible que lo único que tenemos que aprender es vivir lo que nos toca, vivir el ahora, sin arrepentimientos, y sin preguntarnos cómo sería nuestra vida si hubiésemos elegido otras opciones. Pero aun así… [risas] A mí me resulta muy interesante planteármelo. Algo que me resulta muy curioso es cómo cambia nuestra manera de entender esas opciones, o las posibles otras vidas que podríamos llevar, conforme pasa el tiempo.”
La forma en la que Jaco Van Dormael escribió esta historia también es muy peculiar y refleja la premisa de la película. Fue desarrollando las distintas escenas que escribió en tarjetas, unas 800 de ellas. Y las fue organizando de forma intuitiva, para llegar a la estructura narrativa no lineal que se convirtió en este laberinto espacio-temporal al que nos invita el señor Nobody.
La película fue reconocida en varios festivales de cine en Europa y a pesar de no haber tenido un gran despliegue en la taquilla mundial, se convirtió rápidamente en lo que llaman una “película de culto” dada la profundidad de su planteamiento filosófico y visual.
Van Dormael comenta: “Ellos (Descartes, Aristóteles y Platón) se sientan y reflexionan sobre la experiencia de la vida, qué es eso, qué significa, y ellos lo dicen con palabras, mientras que yo lo hago a través de mis imágenes (..) El cine son imágenes, es el conjunto que uno ve e imagina, y es lo que se intenta plasmar en el cine a través del lenguaje del cine.”
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