Sutil, muy sutil, para que el acto de entrega sea una epifanía. Tan delicada y erudita, elegida, y de una divina precocidad, fue Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), la monja literata, que buena parte de su poesía es de una conmovedora expresividad metafórica. Adalid de la literatura barroca, de un ingenio dialéctico sublime que aún sigue vigente, a sus 17 años se refugió en un convento, y dio un portazo a los deseos mundanos. Aquí el nacimiento de Jesús, sentido y contado por un alma regocijada en el amor.
POEMA
De la más fragante Rosa
nació la Abeja más bella,
a quien el limpio rocío
dio purísima materia.
Nace, pues, y apenas nace,
cuando en la misma moneda,
lo que en perlas recibió,
empieza a pagar en perlas.
¿Que llore el Alba, no es mucho,
que es costumbre en su belleza;
más quién hay que no se admire
de que el Sol lágrimas vierta?
Si es por fecundar la Rosa,
es ociosa diligencia,
pues no es menester rocío
después de nacer la Abeja;
y más, cuando en la clausura
de su virginal pureza,
ni antecedente haber pudo
ni puede haber quien suceda.
Pues a ¿qué fin es el llanto
que dulcemente le riega?
Quien no puede dar más Fruto,
¿qué importa que estéril sea?
Más ¡ay! que la Abeja tiene
tan íntima dependencia
siempre con la Rosa, que
depende su vida de ella;
pues dándole el néctar puro
que sus fragancias engendran,
no solo antes la concibe,
pero después la alimenta.
Hijo y madre, en tan divinas
peregrinas competencias,
ninguno queda deudor
y ambos obligados quedan.
La Abeja paga el rocío
de que la Rosa la engendra,
y ella vuelve a retornarle
con lo mismo que la alienta.
Ayudando el uno al otro
con mutua correspondencia,
la Abeja a la Flor fecunda,
y ella a la Abeja sustenta.
Pues si por eso es el llanto,
llore Jesús, norabuena,
que lo que expende en rocío
cobrará después en néctar.


DELICADA EXPRESION BELLISIMA
lindo poema!!
Que lindo!!!
Que bonito poema, la mutua correspondencia, el darse el uno al otro. Maravilloso ????