Socialmente está mal visto. La mayoría de la ropa no está diseñada para ese tipo de personas. Los referentes sociales que usan en televisión, anuncios, mundo musical, si se salen de la regla social de la delgadez, los juzgan. Y así, podríamos dar una lista enorme de todos los flancos por donde se ataca a las personas con sobrepeso y obesidad.
Y no es precisamente porque la sociedad, las instituciones o el estado se preocupe por su salud, sino más bien, porque desentonan con el canon de belleza de esta época moderna. Aunque lo disfracen de preocupación.
Se sabe, teórica y científicamente que hay distintos tipos de cuerpo, que depende de tu composición corporal, genética, estilo de vida, hábitos alimenticios y educación, cuál será el que predominará en ti. Detengámonos en este último punto -educación- desde pequeño no nos enseñan a alimentarnos para nutrir nuestro cuerpo y células, sino para llenar el estómago, llenar vacíos, tapar emociones, sensaciones y sentimientos. Incluso, nos sobornan con comida -comete todo y te compro eso que quieres-.
En el colegio, nos enseñan la pirámide en cuya base están las harinas y cereales, dejando en segundo lugar los verduras, legumbre y frutas, luego vienen los lácteos y proteína animal. La comida que se ofrece en los recesos, está llena de chucherías, frituras y azúcares. Cuando entramos en la Universidad, la nutrición no forma parte del pensum y los cafetines ofrecen comida rápida, que básicamente es pan y panecillos dulces. Además, se come lo que se puede según horarios y dinámicas de estudio y trabajo. Y así, vamos desconociendo cada vez más lo que necesitan nuestras células para mantenerse nutridas y que nuestro cuerpo funcione de manera óptima.
A esto le sumamos la gran cantidad de comida empaquetada y rápida que existe, la falta de movimiento, consumo descontrolado de alcohol, tener acceso a la comida a unos clics de distancia, nos lleva a comer desenfrenadamente; y si le colocamos la guinda del estado perenne de estrés en el que estamos sumergidos diariamente, la obesidad y el sobrepeso no nos sorprende ¿cierto?
La obesidad y el sobrepeso son una enfermedad, y está cada día en aumento. Se estima que, en la última década, los casos de obesidad pasaron del 12,1 % (2012) al 15,8 % (2022) de la población mundial, de acuerdo con el informe Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, las proyecciones indican que en 2030 habrá en el mundo más de 1.200 millones de adultos obesos. Son cifras alarmantes, considerando que el 2030 está a la vuelta de la esquina.
A pesar de que existen campañas que intentan normalizar la obesidad, es algo que no debe tomarse a la ligera, sino por el contrario, debe trabajarse internamente y buscarse apoyo si es necesario, no solo por una cuestión de estética, o por querer ir en contra de lo que está socialmente establecido, sino por una cuestión de respeto, amor y valoración de lo que tu cuerpo es, de lo que tu ser es. Usemos la frase que está en boga: por amor propio.
No se trata de buscar el camino fácil, de recurrir a cirugías, pastillas milagrosas o seguir cada dieta, plan de alimentación o cualquier solución rápida y mágica que se encuentran en el gran abanico de opciones que internet ofrece. Sino más bien, de hacerse consciente de que es un proceso y como tal, requiere tiempo. Cada paso dado cuenta. Hay que transformarse de adentro hacia afuera y que, para poder ver cambios reales y duraderos, la constancia y la disciplina son fundamentales.
El bienestar comienza con la conciencia, con la capacidad de desarrollar y fortalecer nuestra fuerza de voluntad, de restarle poder a nuestra mente, a la pereza, a los patrones kármicos o ¿no es ese nuestro propósito? Deslastrarnos de todo aquello que nos ata a este mundo terrenal. Los kilos de más que tenemos, nos dan la oportunidad de reflexionar y redirigir nuestra vida. Nos restan bienestar, salud y vitalidad, y también la posibilidad de sutilizar nuestra estructura y con ello corremos el riesgo de atentar con nuestro propósito de luz.
¿Qué tanto peso estás dispuesto a soltar para alcanzarte?
Fuentes:
-Informe: Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo. ONU-OMS 2023.
-Pablo Vazquez Kunz. Sé tu propio biodescodificador. Editorial Planeta.


si cro absoluta que es cuestión de conciencia personal y autoestima mil gracias por el spoye
Que buen tema abordado, no hay consciencia mayormente a establecer una disciplina y desarrollar la voluntad tal como lo mencionan acá. En general aquí gana el consumismo y los mensajes subliminales de las redes sociales principalmente la TV ,a comer ciertos productos muy procesados e insanos. La comida saludable a veces es criticada en grupos de amig@s, y hay debilidad educacional sobre este tema ,además he sabido de que es moda la operación del estómago para achacarle y sacarse varios kilos y que si no existe nuevamente disciplina se vuelven a recuperar.