Philip Calderón | SKY Ecuador
Cuando abro el navegador en mi computadora o teléfono, sé que me expongo y que habrá algoritmos vigilantes detrás de cada letra que escriba en mi próxima búsqueda.
Cada humano navegante del océano digital hoy por hoy conforma parte de algún tipo de perfil, al cual según se vayan dando los gustos del navegante se irán convirtiendo en usuarios que atraerás contenidos hechos a la medida y de alguna manera se te crea tu propio mundo virtual.
Todo ocurre tan rápido que ni cuenta te das, tus búsquedas las conocen muchas plataformas que a su vez las comparten con otras más y así todo se procesa y se generan “contenidos”.
Los inofensivos “Like” o los clicks en los emojis de las aplicaciones son los que activan las pautas de tus gustos y preferencias y así misteriosamente en tus cuentas de Facebook, Twitter, Instagram, TikTok, YouTube, etc. te empiezan a aparecer cosas que te podrían interesar y que están directamente relacionadas a temas de tu cotidianidad virtual.

Ahora todo eso podríamos decir que es la parte bonita del Internet porque lo qué pasa detrás de todo ese mundo de fotos y textos motivadores y noticias se vive una gran batalla por el control de los “usuarios”.
Hay muchas empresas que se dedican a comprar data y procesarla, extraen información y crean modelos para otras empresas que demandan información específica de cierto tipo de usuarios.
Cuando te detienes por un momento a pensar todo lo que consumes en el internet debes saber que todo lo que crees que tú encontraste no fue así, todo se te fue entregado fruto de la programación de algún algoritmo que relacionó data de miles de usuarios y empresas para que tú puedas recibir lo que de manera ingenua aparece en tu perfil.
Realmente nada es lo que parece, ya que el internet se especializa en manipularte e involucrarte con miles de contenidos y así te crea tu propia realidad virtual y es así como día a día las mentiras se hacen verdades y tú vida se va sometiendo a un amortiguamiento paulatino que para cuando te des cuenta ya podrá ser tarde, ya que te habrás propiciado una programación de contenidos que de una u otra manera te habrán convertido en un definido “usuario”.

