Émile Durkheim, sociólogo y filósofo francés, nació el 15 de abril de 1858 en Épinal, Lorena, en una familia judía modesta, de padre y ancestros rabinos. Fue admitido en la Escuela Normal Superior de París donde disfrutó de las discusiones metafísicas y políticas, y además, se impacientó con la retórica elegante y la superficialidad de sus profesores.
Se graduó en 1882, realizó investigaciones en Alemania (1885-1886) y en 1887 fue nombrado profesor de filosofía social en la Universidad de Burdeos. Su tesis doctoral, “La división social del trabajo” (1893), le otorgó éxito y reconocimiento, mientras que “Las reglas del método sociológico” (1895) derivó en la creación del departamento de sociología en esa institución.
Considerado el padre de la sociología, Durkheim concibió esta disciplina como una ciencia aparte y distinta del estudio de los individuos, cuyo objeto de investigación son los “hechos sociales”, entes observables, medibles, cuantificables y comparables a partir de hipótesis, del razonamiento lógico y de la aplicación de métodos estadísticos.
Para ello formuló una innovadora metodología propia de cuatro fases, que nunca contempló el trabajo de campo y que aún hoy es debatida. Concibió a la sociedad como un colectivo y al “hecho social” como algo preexistente y, por ende, externo al individuo.
La sociedad es más que la suma de los individuos y posee el poder de sujetarlos, modelarlos, coaccionarlos y generar una conciencia colectiva.
También estudió el suicidio (“El suicidio”, 1897) y la religión (“Las formas elementales de la vida religiosa”, 1912), como productos o fenómenos sociales. En 1896 fundó la revista Année Sociologique que se convirtió en la principal y más prestigiosa fuente de estudio y discusión de temas sociológicos y publicó otras obras, especialmente sobre educación.
Falleció en París el 15 de noviembre de 1917.

