Encontrarnos en situaciones donde debemos tomar decisiones, más no sentimos que contamos con las certezas suficientes, abre una confrontación interna que nos produce un sentimiento de incertidumbre, ante lo que puede ser el resultado de este proceso.
Las experiencias pasadas ciertamente marcan nuestra aproximación a escenarios en los cuales evidenciamos una alta probabilidad de repetir vivencias que nos afectaron emocionalmente, y entramos en una confusión interna muy agotadora.
Esto porque en tiempos nuevos pareciera que somos otros, aunque no estamos tan afianzados en los procesos internos adelantados, que dudamos y nos quedamos en cavilaciones que suelen ralentizarnos hasta el punto de sentirnos detenidos.
Justamente es ese lugar donde la escritora estadounidense Elizabeth Gilbert nos permite referirnosen la frase de su libro “Comprometida” publicado en 2010: “El problema, por decirlo de una manera sencilla, es que no podemos elegirlo todo a la vez. Por eso corremos el peligro de que nos paralice la indecisión, porque nos aterra la posibilidad de que cada elección sea la incorrecta.”
Y una forma de explicarlo es justamente porque toda decisión conlleva efectos para nosotros y para otros de nuestro entorno, siendo por supuesto el radio de impacto definido según el asunto de estas definiciones y la cercanía de los involucrados.
En esa revisión tan personal que conlleva todo este contexto, juegan variables muy específicas que aplican para diversas situaciones de vida tanto en lo afectivo, laboral y familiar; porque según hayan sido nuestras experiencias previas respecto a lo que la nueva decisión conlleve, emergen prevenciones legítimas de autocuidado y resguardo. Nadie quiere volver a exponerse en dinámicas donde se acrecentaron vacíos y profunda insatisfacción.
Una indagación oportuna entonces va por identificar el origen de la indecisión respecto a la situación puntual que se enfrenta. Desde la mirada de la psicología se acercan explicaciones que apuntan a que está condicionada a inseguridad, una elevada autoexigencia y un análisis de las situaciones con falta de claridad.[1]
Es útil el colocarse estos lentes para mirarse desde el reconocimiento del miedo, perfeccionismo y sentido de realidad en el que nos encontramos, y repasar con detenimiento sin paralizarnos ya que no debemos llegar a detenernos.
En la constante del presente nuestras decisiones proyectan los futuribles probables y al movernos sobre ellos, tendremos siempre decisiones que tomar, por eso siempre será posible corregir rumbos si el lugar al que nos conducen las decisiones de hoy no es el que corresponde a nuestros propósitos.
Eso sí, la revisión debe ser permanente, no vaya a ser que la incertidumbre nos detenga o la falta de discernimiento nos proyecte a escenarios adversos a nuestra alma y la distracción nos demore o nos haga perder el rumbo.
[1] https://www.manuelescudero.com/psicologo-indecision-madrid/#:~:text=S%C3%ADntomas%20de%20indecisi%C3%B3n&text=Se%20asocia%20al%20sentimiento%20de,el%20planteamiento%20de%20las%20situaciones.


Gracias !! Muy util
Excelente