Probablemente en estos días Philip Glass estará celebrando su cumpleaños 84 de forma creativa y musical.
Philip Glass, nacido el 31 de enero de 1937 en Baltimore, Maryland, es músico y se le considera uno de los compositores más influyentes del final del siglo XX. Es, junto a sus contemporáneos Terry Riley y Steve Reich, pionero y representante más eminentes de la música minimalista y de la clásica en Estados Unidos.
Sus primeras obras (hasta sus 37 años, 1974) son típicamente repetitivas. Pero él evoluciona permanentemente. Preferirá utilizar, para las siguientes obras, la expresión “música con estructuras repetitivas”, indicando que este aspecto ya no es preponderante.
Sus últimas obras están muy alejadas de la corriente minimalista y, actualmente, se describe a sí mismo como un compositor clásico, habiendo estudiado a Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven Mozart y Franz Schubert .
Ha compuesto obras para conjuntos, óperas, sinfonías, conciertos, obras teatrales, películas y obras para solista.
Es el compositor de ópera vivo más interpretado del mundo y uno de los más populares incluso en regiones muy alejadas de su país de origen. Incluso hoy día, en tiempos de pandemia, sigue creando y conectándose con el público de forma totalmente nueva.
Su familia de origen
Philip Glass es hijo de Ida y Benjamin Charles Glass, nieto de una familia de inmigrantes judíos de Lituania . Su padre era dueño de una tienda de discos, de modo que se alimentó de música desde su infancia.
Primeros estudios
Estudió flauta en el Conservatorio de Música Peabody y, a la edad de diecinueve años. Ingresó a un curso intensivo en la Universidad de Chicago, donde estudió matemáticas y filosofía. Estos estudios muestran una sensibilidad que será visible en toda su obra, tanto en la forma de concebir y explorar la música como en la selección de personajes muy variados a los que les rinde homenaje en sus creaciones.
Luego ingresó en la Juilliard School de Nueva York, donde el piano se convirtió en su instrumento preferido.
Mientras tanto, realizó diversos trabajos para costearse sus estudios e inicios como compositor. Trabajó en una empresa siderúrgica, luego como transportista, taxista e incluso fontanero o ayudante del escultor. Solo más tarde, al crear música para películas, obtendrá recursos que le permitirán dedicarse completamente a su arte.
Un premio importante
Durante este período, a los 22 años, ganó el concurso BMI Student Composer Awards, uno de los premios internacionales más prestigiosos para jóvenes compositores. Al año siguiente, en 1960, estudió con Darius Milhaud y compuso un Concierto para violín para una joven estudiante, Dorothy Pixley-Rothschild.
Los amigos y el trabajo
Philip Glass tiene muchos amigos entre artistas, escritores, músicos y directores de cine y de teatro. Y esa amistad se traduce muy frecuentemente en un trabajo conjunto. También viceversa.
Viaje a París
Con 27 años se fue a estudiar a París, desde el otoño de 1964 al verano de 1966, con Nadia Boulanger quien lo acerca a los grandes clásicos. Estos años pasados en París tendrán una influencia considerable en sus obras, como diría más adelante: “Los compositores que estudié con Boulanger son aquellos que considero más buenos, Bach y Mozart. «
En París, Glass también se interesa profundamente por las nuevas formas música, el cine innovador de Jean-Luc Godard y François Truffaut y el teatro de Jean-Louis Barrault. También entró en contacto con un grupo de teatro experimental formado por actores y directores de renombre. Este grupo se conocería más tarde como Mabou Mines. Este importante encuentro dará lugar a una colaboración con Breuer que monta la comedia de Samuel Beckett en la que Glass colabora con la música.
Esta experiencia le ofrece una nueva concepción del tiempo.
Este impacto del cine y del teatro se proyectará tanto en sus óperas como en las innumerables obras musicales para teatro y cine que creará por el resto de su vida.
También al mismo tiempo, (1966) trabajó como director musical y compositor de la banda sonora en la película Chappaqua con la colaboración de Ravi Shankar. Este último tendrá una gran influencia en el pensamiento musical de Glass.
Se recrea
De regreso a Nueva York, abandona el estilo de sus obras anteriores. Comienza a escribir piezas construidas sobre estructuras repetitivas inspiradas en la música india y con un nuevo sentido del tiempo.
Funda un conjunto
Al tener poca afinidad con las orquestas tradicionales, Philip Glass fundó un conjunto en Nueva York a finales de la década de 1960, con sus antiguos compañeros (incluidos Steve Reich y Jon Gibson) músicos tan talentosos como él, lo que les permitió actuar en las galerías de arte y los museos de la ciudad. En el resto de su vida, el contacto con el mundo de los artistas fue muy valorado por él.
Más adelante, por ejemplo, se hizo amigo de artistas de Nueva York como Chuck Close que pinta un retrato, ahora famoso, de Glass y este hará su “retrato musical” para piano.
El primer concierto de la nueva música de Philip Glass se dio en 1968 en la filmoteca Jonas Mekas.
Las nuevas obras de Glass, por su forma minimalista, fueron recibidas con entusiasmo por un público compuesto principalmente por ese mundo de artistas.
Música para películas
Francis Ford Coppola fue uno de los productores de una serie de tres películas poco convencionales (trilogía qatsi) en las que trataba la relación del hombre con el planeta, y la música compuesta por Glass tuvo una relevancia especial. Koyaanisqatsi (1983) Powaqqatsi (1988), y Naqoyqatsi (2002) fueron dirigidas por Godfrey Reggio. Estas pelis sin palabras, solo imagen y música, son de una belleza innegable.
En Koyaanisqatsi muestra la cultura masificada e invasiva del hombre urbano en contraste con la grandiosidad de la naturaleza virgen que aún se conserva en algunos lugares de la Tierra, y que no nos cortamos ni un pelo poniendo en riesgo su sostenibilidad.
En Powaqqatsi, con la misma técnica que Koyaanisqatsy, se ponía el acento en los trabajos muchas veces en condiciones infrahumanas a finales del siglo XX, no solo en el tercer mundo (no ha cambiado mucho en estos días que corren del siglo XXI) para satisfacer las necesidades de consumo de la sociedad del primer mundo, y el contraste entre el concepto de calidad de vida entre ambos.
Naqoyqatsi. La banda sonora de la obra compuesta por Phillip Glass se ha convertido ahora en «culto» y se ha utilizado en muchas obras posteriores.
Las películas son más bien documentales. Ofrece imágenes donde jugamos en las escalas de espacio y tiempo para mostrar al espectador el mundo en el que vive desde un ángulo diferente, e invitarlo, él mismo a concluir en la dirección que crea conveniente.
(continuará…)


La música de Philip Glass me acompañó durante muchas tardes lluviosas de introspección y meditación. Sabía poco de este compositor estadounidense, pero su música me hacía conectar, podía repetir sus tracks en un loop casi infinito.
Recuerdo que, un día vi sus memorias en una librería cercana a casa, me quedé observando el libro en el aparador, pero seguí de largo. Sin imaginarlo, días después, mi hermano me regaló, “Palabras sin Música”, ¡era justo el texto que había llamado mi atención!
Empecé a leerlo y atrajo mi interés entre otros temas, su relación con Ravi Shankar, como conectó con la tradición y cultura de la India, así como su acercamiento al yoga, recuerdo que en algún capítulo menciona “Autobiografía de un Yogui”, libro que inmediatamente conseguí y empecé a leer, de hecho pausé la lectura de Glass, para sumergirme por completo en la vida de Yogananda; me cautivó y me hizo querer saber más, me llevó a investigar, a profundizar en el Yoga, a querer conocer acerca del Kriya … Por diversas circunstancias no se concretó mi acercamiento a SRF, pero no dejé de buscar …
Aunque ya han pasado un par de años de esta experiencia, ver que han publicado de Glass, me hizo recordar todo esto y conectar sincronismos que me han traído hasta aquí. Una tarde más, (ahora en 2021) en que escuchaba su música, encuentro horas más tarde, en el UpaniNews ‘Philip Glass un Creador Incansable’.
Y es así, como nuevamente, este compositor de alguna u otra manera y en un hermoso juego me trae de vuelta …
Sin embargo, esta vez, la sensación es diferente, me llena y conmueve saberme iniciada en SKY. ¡Gracias por este regalo, saludos en luz! ✨