Rafael Alberti Merello, poeta y dramaturgo español, nació el 16 de diciembre de 1902 en El Puerto de Santa María, Andalucía, de ascendencia italiana. La familia se mudó a Madrid y como quiso ser pintor, asistió al Museo del Prado, copió a los grandes maestros y expuso. Tras la muerte del padre (1920) escribe sus primeros versos y descubre su verdadera vocación.
Un padecimiento pulmonar lo lleva a la sierra de Guadarrama donde escribió “Marinero en tierra” (1925), ganador del Premio Nacional de Literatura. Concurre a la Residencia de Estudiantes y junto a García Lorca, Guillén y otros noveles escritores, constituyen la Generación del 27. Sus experiencias de vida, su crisis existencial, la lucha política antifascista y el exilio, definieron sus etapas literarias.
La primera es influida por cancioneros y romanceros españoles que, además de “Marino en tierra”, incluye “La amante” (1926) y “El alba del alhelí” (1927). La segunda demuestra la influencia de Góngora y destaca “Cal y canto” (1929). La siguiente es calificada de surrealista, marcada por su tormento interior y caracterizada por un verso libre violento, imágenes densas, un onirismo infernal y pesimismo, produciendo su obra mayor: “Sobre los Ángeles” (1929).
Se activa políticamente durante la Guerra Civil, abriendo una nueva etapa que manifiesta disparidad y obras notables, como “Con los zapatos puestos tengo que morir” (1930), “Un fantasma recorre Europa” (1933) y “El poeta en la calle” (1938). Su etapa del exilio (1940-1977), se caracteriza por la nostalgia y la combinación de versos cultos y neopopulares. Regresa y recibe el Premio Cervantes, entre otros reconocimientos.
Su obra poética supera los 40 volúmenes, 7 son las piezas teatrales entre las que destacan “El hombre deshabitado” y “El adefesio”, dos guiones cinematográficos y sus memorias, “La arboleda perdida” (1959).
Considerado uno de los altos literatos de la Edad de Plata española, falleció el 28 de octubre de 1999.
Fotografía: https://lamarcaeditora.com/admin/files/autores/266/Rafael_Alberti.jpg.

